CRISTO; MEDIDADOR DE UN NUEVO PACTO

CRISTO; MEDIDADOR DE UN NUEVO PACTO

Introducción:

Bendecimos a Dios por la oportunidad que nos da de venir a su mesa y sentarnos para participar de los emblemas sagrados.

 

  1. HABÍA LA NECESIDAD DE TENER UN NUEVO PACTO DEBIDO A LA DEBILIDAD DEL PRIMERO (HEBREOS 9:1-10).
  2. El escritor a los Hebreos habla de Jesús como mediador de un nuevo pacto. La superioridad del sacrificio que realizó, al derramar su sangre, establece un nuevo pacto (Hebreos 9:11-15).
  3. El cristianismo se fundamenta en la muerte de Cristo. Sin esta muerte no tendríamos fundamento de nuestra fe. Fue necesario que el dador de la vida muriera en la cruz, para garantizar al ser humano las inmensas bendiciones de la salvación. Sin la cruz no hay nada, solo miseria, oscuridad, muerte y pecado.
  4. Es por eso que aquellos que no acuden con fe a anunciar su muerte hasta que Él venga, vivirán para siempre lejos de su Creador, sin esperanza, sin consuelo y en oscuridad espiritual (1 Corintios 11:26).

 

  1. ASÍ QUE, POR ESO ES MEDIADOR DE UN NUEVO PACTO (HEBREOS 9:15)
  2. Aarón fue el Sumo Sacerdote en el Tabernáculo, por lo tanto, él era un mediador, pero no logró alcanzar que el hombre fuese restaurado a una comunión plena con el Señor (Hebreos 9:1-10).
  3. Pero Cristo, a diferencia de Aarón, oficia en un Tabernáculo más excelente (Hebreos 9:11). Entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, para una eterna redención (v. 12). Ofreció un sacrificio puro, obteniendo para su pueblo una mejor limpieza (vv. 12-14).
  4. Por esta razón, es decir, por la naturaleza superior y la eficacia de su sacrificio, Cristo fue mediador de un nuevo pacto (v. 15). Solo Cristo pudo presentar una ofrenda excelente con una actitud humilde, por ello es mediador entre Dios y su pueblo.
  5. El pecado era la causa que impedía la comunión entre el hombre y Dios, por lo tanto, si se quería restaurar dicha comunión, entonces era necesario quitar el pecado de en medio y esto fue lo que hizo Cristo Jesús.
  6. Mediador de un nuevo pacto: Cristo Jesús es solo quien puede garantizar ante Dios y los hombres que el pacto no será quebrantado nunca más; vivimos con esta esperanza hasta que Él venga.
  7. Jesús hizo un pacto con su Padre en el cual se comprometía a llevarnos de regreso a Él a través de su encarnación, enseñando a través de su vida perfecta, pero definitivamente por su muerte en la cruz, Él tomo nuestro lugar, de manera que ahora nosotros, los que hemos creído en su Nombre y lo hemos manifestado en el bautismo, podemos entrar en la presencia del Padre por medio de Cristo Jesús Señor nuestro (Juan 14:6).
  8. Para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto (v. 15b). Se afirma la eficacia del sacrificio de Cristo. La muerte de Jesús no solo fue por los creyentes del nuevo pacto, sino también por los del antiguo.
  9. Siendo que los sacrificios en el antiguo pacto solo limpiaban ceremonialmente, fue necesario un mejor sacrificio que quitara el pecado de los corazones de ellos, pues, de no ser así, el hombre siempre estaría alejado de Dios.
  10. Los llamados reciban la promesa de la herencia eterna (v. 15c). Mientras en el antiguo pacto la herencia era terrena, material y por lo tanto temporal, en el nuevo pacto las bendiciones son espirituales y eternas. La sangre de Cristo, sobre la cual se fundamenta el nuevo pacto (Marcos 14:24), garantiza todas las cosas que la gracia de Dios provee para los que creen. Siendo que el pacto es eterno, entonces la salvación que ofrece es eterna y sus bendiciones también lo son.
  11. Ahora los que reciben esta herencia eterna con todas sus bendiciones, son los que han sido llamados. El Señor establece Juan 8:31 una condición para el verdadero discipulado. Tristemente algunos bautizados no son auténticos discípulos del Señor, pues su corazón continúa lejos de Dios. Así que, los herederos de la promesa no son los profesan una religiosidad, sino aquellos que entregan su voluntad a Dios y se complacen en obedecerle. Estos son los que se convierten en verdaderos discípulos de Jesucristo para recibir la herencia.

CONCLUSIONES:

  1. Si aún estuviera vigente el antiguo pacto, nosotros no perteneceríamos al pueblo de Dios (Efesios 2:11-12). Pero gracias a Dios, quien, por medio de Cristo, nos hizo herederos de un nuevo pacto.
  2. Que nuestro corazón se humille en una verdadera adoración a Dios, quien en su amor y gracia nos tomó en cuenta estando lejos del pacto, para acercarnos a su gloria.
  3. En medio de las tribulaciones y angustias de esta vida, siempre debemos recordar que tenemos una herencia eterna con Dios, la cual fue ganada para nosotros por un alto precio, el de la sangre de Jesús, por lo tanto, esforcémonos en medio de las tribulaciones, avanzando con gozo, poniendo nuestra mirada en el galardón precioso que el Señor ganó para nosotros.
  4. Participemos de este momento, recordando el gran sacrificio de nuestro Señor Jesucristo, por quien tenemos este nuevo pacto. ¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? (Hebreos 9:14). Renovemos el compromiso con Dios y sigamos fielmente a nuestro Señor y Salvador Cristo Jesús.

EXALTACIÓNES DISTRITO 13

EXALTACIÓN A MINISTROS Y DIÁCONOS, DISTRITO 13

El pasado sábado 15 de enero del presente año, se realizó la exaltación de seis ministros y cinco diáconos de nuestra iglesia en la ciudad de Veracruz.

En un hermoso y bendecido culto en el que se contó con la presencia del Min. Pedro Martínez Campos, presidente del Consejo Ejecutivo General, y el Min. Juan Manuel Jiménez Castro, Sobreveedor del Distrito 13, se nombraron ministros a los hermanos: Elías Fernández, Efrén Guzmán, Miguel A. Hernández, Amador Valdés, Andrés Chagala y Salomón Martell.

De la misma forma se exaltaron como diáconos a nuestros hermanos:
Isaac Lorenzo, Gamaliel Rosas, Heliel Habacuc Santos, Moisés Fernández y Leopoldo Hernández.

Deseamos que Dios sea con ellos en esta labor a la que han sido llamados y que su trabajo sea de edificación para nuestras congregaciones.

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CONVOCACIÓN DE DEPARTAMENTOS Y SOCIEDADES 2017

CONVOCACIÓN DE DEPARTAMENTOS Y SOCIEDADES 2017

Los días 4 y 5 de febrero del presente año se llevó a cabo la Convocación Nacional de Directores Distritales de Departamentos y Sociedades.

Con más de 400 asistentes en las oficinas generales de nuestra iglesia, se brindaron herramientas a líderes de sociedades y departamentos para que estos, a su vez, capaciten a más hermanos y hermanas en sus Distritos. Damos gracias a Dios por el entusiasmo de los participantes y pedimos sus oraciones para que todas las congregaciones del país sean bendecidas a través de nuestras sociedades y departamentos y así continuemos perseverando en la misión.

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XXX ANIVERSARIO DEL SEM Y GRADUACIÓN

XXX ANIVERSARIO DEL SEM Y GRADUACIÓN XXVII GENERACIÓN

El sábado 8 de julio, dentro del culto especial que se realizó en el auditorio de las Oficinas Generales, en Cuernavaca, Morelos, tuvimos momentos muy emotivos y de mucha bendición. Exaltamos en nombre de nuestro Dios por 30 años de historia del Seminario de Entrenamiento Ministerial y por la ceremonia de graduación de la XXVII Generación.

En 1987 el SEM abrió sus puertas por primera vez, en la ciudad de Temixco, Mor. Los directores, a partir de esta fecha, han sido nuestros Ministros: Ausencio Arroyo García, David Rojas Aldaco, Raúl López Espinoza, Isaac Uribe Vega, Abraham Valdovinos Vásquez, Raúl Quintero Ancona, Avelardo Alarcón Pineda y Joel J. Pachuca Rosales, director actual.

Por gracia de Dios se han graduado 27 Generaciones, los hermanos egresados han colaborado en nuestra Iglesia como: Pastores, Sobreveedores, Directores Nacionales, miembros del Consejo Ejecutivo General y del Consejo de Administración, Presidencia del Concilio, así como misioneros-pastores en Argentina, Uruguay, Ecuador, Belice, Costa Rica, Honduras. También como expositores en eventos locales, distritales y nacionales, y como escritores en las diferentes publicaciones de nuestra Iglesia. ¡Damos gracias a Dios por el SEM!

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CONCILIO NACIONAL MINISTERIAL 2017

CONCILIO MINISTERIAL 2017 «APACIENTA MIS OVEJAS»

Damos Gracias a nuestro Dios por la realización del CONCILO MINISTERIAL que se llevó a cabo del 16 al 22 de Julio del 2017. La reunión de los Ministros , Diáconos Y Pastores de la Iglesia de Dios (7°dia) A.R. se realiza cada dos años, con el objetivo de resolver propuestas Doctrinales y Administrativas.

La Reunión dio inicio con la presencia de 289 Ministros Asociados y se tuvo la presencia de cuatro delegaciones del Extranjero : Argentina , Guatemala, El Salvador y Belice.

El culto de clausura se llevo a cabo el Sábado 22 de Julio, a las 4 de la tarde. en el gimnasio auditorio de las instalaciones en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, momento en el cual se Agradeció a todos los Administradores salientes y se consagro a los recién nombrados como Administradores .

Bendecimos a Dios en un Culto inspirador de la fe, en compañía del Ministerio y sus familias , amigos y hermanos en Cristo el Señor de la Iglesia .

 

Compartimos los enlaces de descarga de las predicaciones de los devocionales del Concilio Ministerial.

Domingo

Min. Ausencio Arroyo

Llamados hacia aguas profundas

https://drive.google.com/open?id=0ByRQ2SFiYYZoUWZZUTA2NFZnaXc

 

Lunes

Min. Ezra Viveros

El camino de la cruz

https://drive.google.com/open?id=0ByRQ2SFiYYZoQzhhMVFIYlBIM2c

 

Martes

Min. Celso Cázares

Zarandeados

https://drive.google.com/open?id=0ByRQ2SFiYYZodHFmRnQxam1EdlE

 

Miércoles

Min. Hugo Toto Cajal

De la desilusión a la esperanza

https://drive.google.com/open?id=0ByRQ2SFiYYZoYW5uZ1lKWktpbUE

 

Jueves

Min. Abel Porfirio

En lo profundo de la oscuridad

https://drive.google.com/open?id=0ByRQ2SFiYYZoYWJSYUhINXRGQjg

 

Viernes

Min. Raúl Quintero

Al despuntar el alba

https://drive.google.com/open?id=0ByRQ2SFiYYZoRUtLTXlKNVdQNHM

 

Sábado

Min. Israel Delgado

¿Me amas?

https://drive.google.com/open?id=0ByRQ2SFiYYZoaDlSUnJyNS1qbjg

 

Sábado

Min. Isaías Molina

Predicación de Clausura

https://drive.google.com/open?id=0ByRQ2SFiYYZoYVJvb0VmNFl1Znc

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DIPLOMADO PASTORAL DISTRITO 11

DIPLOMADO EN MINISTERIO PASTORAL DISTRITO 11

El 26 de noviembre de 2017 se llevó a cabo, en Acapulco, Gro., la Graduación del Diplomado en Estudios Pastorales. Se entregaron Diplomas a 46 hermanos que concluyeron sus estudios. La clausura se realizó en el marco de un culto de acción de Gracias  al que asistieron 300 personas aproximadamente.Bendecimos a nuestro Dios por la oportunidad de realizar esta celebración y rogamos a Él que siga instruyendo a su pueblo para el engrandecimiento de su obra.

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CARGOS ADMINISTRATIVOS DEL CONCILIO MINISTERIAL 2017

ELECCIONES A CARGOS ADMINISTRATIVOS DEL CONCILIO MINISTERIAL 2017

Amada Iglesia. Nos alegra informarles que el día 16 de agosto se realizó la recepción del nuevo Consejo Ejecutivo General, elegido en el Concilio Ministerial 2017.
Damos gracias a Dios por el trabajo que nuestros hermanos salientes realizaron y pedimos sus oraciones para que los nuevos miembros sean guiados por el espíritu santo.

El Consejo Ejecutivo General está conformado por:

Min. Raúl López Espinoza – Presidente.
Min. Israel Delgado Sánchez – Secretario.
Min. Mario Alberto Hernández Alvarado – Tesorero.

Además del CEG se eligió el nuevo Consejo de Administración, conformado por los siguientes miembros.

Dirección:
Min. Jacobo Gonzáles Torres – Presidente.
Min. Isaías Molina Pimentel – Vicepresidente
Min. Saulo Toto Cajal – Secretario
Min. Jonás Guzmán Leal – Asistente del Secretario
Integrantes:
Min. Joel José Pachuca Rosales
Min. Avelardo Alarcón Pineda
Min. Abdiel Gómez Mercado
Min. Álvaro Hernández López
Min. Derick Yoyarib Jaramillo López
Min. Juan Mario Delgado Velázquez
Min. José Juan Armenta Silva
Min. Raúl López Espinoza

De la misma forma, damos a conocer a los sobreveedores elegidos para los Distritos nones y dos sobreveedores interinos de los Distritos 4 y 10.

Dto. 1 Min. Zabdi Hernández Hernández
Dto. 3 Min. Avelardo Alarcón Pineda
Dto. 5 Min. David Delgado Sánchez
Dto. 7 Min. Noé Rodríguez Velasco
Dto. 9 Min. David Eduardo Trujillo Mares
Dto. 11 Min. Moisés López Román
Dto. 13 Min. Saulo Tóto Cajal
Dto. 15 Min. Neftalí Domínguez Vicencio
Dto. 17 Min. Juan de Jesús Sánchez

Interinos
Dto. 4 Min. Joel José Pachuca Rosales
Dto. 10 Min. Adolfo Sánchez Linares

Damos gracias a Dios por la disposición de nuestros hermanos para servir en su obra con amor y entrega. Permanezcamos en oración para que la Iglesia sea guiada por Dios a través de nuestros hermanos y toda decisión y acción sea de bendición para nuestras congregaciones.

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¿POR QUÉ DIOS PERMITE EL SUFRIMIENTO?

¿POR QUÉ DIOS PERMITE EL SUFRIMIENTO?

Por qué las cosas malas le pasan a la gente buena? Se preguntó Harold Kushner a la muerte de su hijo Aaron, quien nació con progeria (falta de crecimiento y envejecimiento prematuro) y fallece a los 14 años de edad. ¿Puedo de buena fe, continuar predicando que el mundo es bueno y que un Dios misericordioso y lleno de amor es responsable de lo que está pasando aquí? Se cuestionaba este rabino de origen neoyorkino.
Las personas estamos expuestas a innumerables formas de sufrimiento: «Dolor físico, corporal, causado por accidentes, catástrofes naturales, guerras, hambre, enfermedades de todo tipo y el penoso envejecimiento. Dolores insoportables: incontables discapacidades; amarga dependencia de instrumentos y medicinas, de cuidadores y terapias. Y al final el dolor del ir apagándose las fuerzas y del penoso proceso de morir (…) Y aún más: el infinito espacio del dolor del alma (…) por las propias limitaciones…por la culpa y el pecado. El dolor de las expectativas defraudadas y las esperanzas rotas, el dolor causado por el prójimo: por sus críticas y desprecio, por sus burlas y desconsideración, por la envidia y la ambición, por el abuso y la competitividad… el sufrimiento producido por tantos que me amargan y echan a perder la vida (…) Y el sufrimiento por el amor… porque la persona amada no es como pensábamos… por los hijos, que no toman el camino que habíamos previsto; se sufre a causa de Dios. ¡Con cuánta frecuencia la oración no es escuchada, en vez de consuelo, tan sólo impenetrable oscuridad! …tener que vivir como si él no existiera (…) a la larga ninguna vida se libra del dolor. En seguida acecha un sufrimiento nuevo. Nadie escapa de él; resulta inevitable que a todos nos alcance ¿por qué?»
C.S. Lewis plantea de la forma más simple el problema del dolor y la fe en Dios: «Si Dios fuera bueno, hubiera querido hacer a sus criaturas perfectamente felices, y si Dios fuera todopoderoso, hubiera sido capaz de hacer lo que Él quería. Pero las criaturas no son felices. Por tanto, Dios carece o bien de bondad o bien de poder o de ambos» . En esta interesante obra, Lewis responderá que la respuesta está en el criterio del libre albedrío que Dios dispuso en la Creación.

Alternativas de explicación
al problema del sufrimiento
Merecemos lo que recibimos, las desgracias provienen de castigos a nuestros pecados (Isaías 3:10-11; Génesis 38:7; Proverbios 12:21). Dios da a los hombres su justa retribución. Esta explicación tiene varias repercusiones: la gente se autoculpa, odia a Dios, se odia a sí misma y además, esto no se ajusta a los hechos.
Otra idea es que: el plan divino es justo en el plano final (Salmo 92:5-7, 12-15). El sufrimiento ocurre y contraría la existencia humana; sin embargo, Dios tiene sus razones. Por ejemplo: puede ser el mejor momento para que alguien deje este mundo, o bien, es para evitarle algo malo o hay otros fines que de momento no alcanzamos a mirar.
Se dice también, que el sufrimiento tiene un propósito educativo: para reparar lo defectuoso en el ser humano y que algún día comprenderemos que fue para nuestro bien (Proverbios 3:12), se dice que Dios nos lastima con el fin de ayudarnos. Esta es una apología de Dios (teodicea) pero no ayuda a la persona a sobrellevar su pena.
Otro abordaje al problema del sufrimiento consiste en la idea de que Dios nos libra de un mundo de dolor y que al morir nos conduce a uno mejor. Esta explicación puede ayudar a algunas personas a sobrellevar el sufrimiento, pero puede ser utilizada como excusa para no transformar las injusticias con la sabiduría y la fuerza que Dios nos ha dado.
Todas estas explicaciones suponen que Dios es la causa de nuestro sufrimiento y todas tratan de comprender la razón por la cual nos es impuesto. Pero es posible que nuestro sufrimiento no sea causado directamente por la voluntad divina. Es posible que estemos haciendo preguntas erradas.

La historia de Job
En el planteamiento de este enigmático libro observamos tres premisas fundamentales:
1. Dios es todopoderoso y es causante de todo lo que sucede en el mundo. Nada acontece sin que Él lo desee.
2. Dios es justo y es razonable que los justos sean premiados y los perversos castigados.
3. Job es una buena persona.
Pero, no se pueden sostener las tres premisas. Por un lado, los amigos de Job intentan confortarlo diciéndole que el mundo funciona lógicamente, que no es un lugar caótico, que si sufre es por la culpa de Job, que algún pecado debe tener y que si quiere que termine su padecimiento deberá arrepentirse, confesar y volverse a Dios para que cambie su suerte; por su parte Job expresa su desilusión y el sinsentido de su dolor. Si Dios es justo y todopoderoso entonces él que ha sido un hombre íntegro no debería sufrir. En su opinión Dios se ha equivocado con él.
La enseñanza del libro admite la bondad de Dios y la integridad de Job y relativiza que Dios sea todopoderoso. Dios es bueno, pero ha decidido limitar su poder. Dios desea que los justos vivan contentos y en paz, pero no interviene directamente en todo acto o situación y entonces la vida o el mundo parecen ir a la deriva porque ha creado este mundo con el criterio del libre albedrío. El hecho de que Dios sea todopoderoso, no implica que pueda crear algo lógicamente imposible. Para que el ser humano disponga de libre albedrío se hace necesaria la posibilidad de que el hombre elija lo bueno o lo malo, incluso que no acepte a Dios.
¿Por qué Dios no controla el caos y no limita el daño que pueda causar? Muchas cosas suceden «al azar», dentro del ámbito de libertades que Dios nos da. El azar en el mundo da la impresión de caos. ¿Por qué suceden cosas malas a las buenas personas? Una razón es que nuestra condición humana nos otorga libertad de lastimarnos los unos a los otros y Dios «no puede» detenernos sin quitar esa libertad que nos convierte justamente en humanos. Las vidas de las personas están afectadas por las decisiones triviales e impensadas. Hay aspectos que se mantienen independientes de su voluntad, pero entristecen a Dios igual que a nosotros.
Generalmente suponemos que si Dios es amor prefiere un mundo sin sufrimiento. ¿Es necesariamente verdad? Creemos que Dios tiene razones primordiales para permitir el sufrimiento en el mundo. Por ejemplo; conocemos casos de la vida en los que permitimos el dolor para producir un bien mayor. Hay «bien», como las virtudes morales, que sólo pueden lograrse a través de la colaboración libre de las personas, y puede ser que un mundo con sufrimiento tuviera un saldo en la balanza mejor que un mundo sin sufrimiento.
En el paradigma de Job se confrontan dos concepciones opuestas de fe: una fundamentada en derechos y deberes a partir de su comportamiento moral y una basada en la gratuidad del amor. Job nos ayuda a ver el sufrimiento como un misterio más que como un escándalo. El cuestionamiento esencial que Dios le hace es: ¿Quieres ser Dios o quieres ser tú? ¿Quieres ser el Creador o quieres ser criatura? Job 38:1-40:2. El dolor de Job se convierte en revelación para nosotros.

¿Por qué Dios permite el mal?
Mucho sufrimiento parece injustificado y no le vemos sentido ni necesidad. Pero, ¿es realmente injustificado o sólo lo parece? No estamos en una buena posición para dilucidar ese tipo de probabilidad con certeza. Somos seres limitados en inteligencia, en espacio y en tiempo. Pero Dios, en el plano general, ve el final de la historia desde el comienzo y ordena providencialmente los hechos para que se llegue a un final que Él desea, a través de las acciones libres de los hombres. Y para un final de acuerdo a Sus objetivos, Dios puede muy bien tener que admitir una gran cantidad de sufrimiento en el camino.
Todo evento ocurrido, inicia una cadena de efectos a través de la historia, de tal manera, que las razones morales suficientes que Dios pueda tener para permitir que un mal ocurra, podrían no emerger hasta tiempo después. Sólo un Dios omnisciente puede aprehender las complejidades de dirigir un mundo de personas libres hacia sus objetivos previstos. Un bien a corto plazo, puede a largo plazo conducir a un sufrimiento indecible, mientras que ciertas acciones que parecen desastrosas en un principio, pueden resultar ser una bendición para la humanidad.
William Craig explica varias posibilidades sobre por qué Dios permite el sufrimiento , dice: El propósito principal de esta vida no es la felicidad, sino el conocimiento de Dios (Y el conocimiento de la gloria del Señor llenará entonces toda la tierra… Habacuc 2:14). El propósito principal para el hombre es el conocimiento de Dios, que al final dará lugar a la felicidad última y la máxima realización. Mucho del sufrimiento en el mundo puede resultar completamente inútil en relación a producir felicidad humana en esta vida, pero puede no ser inútil en relación a dar lugar a un conocimiento más profundo de Dios.
Otro punto es que «la humanidad vive en estado de rebelión contra Dios y sus propósitos. En lugar de someterse a Él y adorarle, la gente se rebela contra Dios para seguir su propio camino, con lo que se alejan de Él, y se sienten moralmente culpables ante Dios, buscando a tientas en su oscuridad espiritual y persiguiendo falsos dioses de su propia manufactura. Terribles maldades humanas en el mundo dan testimonio de la depravación del hombre por ese estado de alienación espiritual de Dios. Las Escrituras nos indican que Dios deja al hombre que opta por el pecado. Él no interfiere para detenerlo y permite que la depravación humana siga su curso (Romanos 1:24, 26, 28). Esto sólo sirve para aumentar la responsabilidad moral de la humanidad ante Dios, así como nuestra necesidad de perdón y de purificación moral». Mucho del sufrimiento que padecemos nos lo causamos unos a otros, como manifestación de la maldad humana elegida.
Además, el propósito de Dios no se limita a esta vida, sino que se derrama más allá de la tumba hacia una vida eterna. Cuando Dios pide a sus hijos que soporten sufrimientos en esta vida, es solo con la perspectiva de un gozo que viene del cielo y una recompensa que van más allá de toda comprensión. El apóstol Pablo se sometió a una vida de increíble sufrimiento que incluía males morales y naturales. Su vida como apóstol fue una vida marcada por las aflicciones, penas, desgracias, golpes, encarcelamientos, tumultos, trabajos, vigilias, hambre… (2 Corintios 6:4-5). Aun así, escribió: Por tanto no nos desanimamos…pues este ligero y momentáneo tiempo de aflicción nos prepara para un intenso regalo de eterna gloria más allá de toda comparación, porque miramos, no aquello que puede ser visto, sino aquello que no lo es, pues las cosas que vemos son transitorias, pero las que no vemos, son eternas (4:16-18).
El peso de la gloria es tan enorme, que sobrepasa más allá de toda comparación el del sufrimiento. Conocer a Dios, el centro del bien y amor infinitos, es un bien incomparable, la realización de la existencia humana, para esto fuimos creados. La persona que conoce a Dios, no importa lo que sufra, no importa cuán terrible pueda ser su dolor, puede aún decir honestamente «Dios es bueno conmigo», simplemente en virtud del hecho de que él conoce a Dios, un Bien inconmensurable. Así puede Job afirmar: Aunque él me matare, en él esperaré (Job 13:15).

Referencias
1 Greshake, G. ¿Por qué el Dios de amor permite que suframos? Salamanca, Sígueme, (2008)
2 C.S. Lewis. El problema del dolor. Ed. Caribe, 1977, Miami
3 http://lastresllavesdepablo.blogspot.mx/2011/07/un-analisis-del-problema-del-mal-por-w.html

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LA COMUNIÓN DE LA MESA

EL CLAMOR DE LA TIERRA

Y mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada. De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios (Marcos 14:22-25).

Toda práctica religiosa adquiere sentido por la actitud y conciencia bajo la cual se participe.

La doctrina evangélica de la celebración de la «Cena del Señor», destaca que la misma adquiere su verdadero significado si el creyente es movido por fe. Entendemos que la práctica de la misma no cumple un propósito aislado de la fe con la que se celebra el memorial. A diferencia de otras interpretaciones en las cuales el acto produce los resultados espirituales dependiendo de quién los administre, nosotros confesamos que el acto opera sus beneficios, en cuanto se participe con la plena convicción de la posición que guarda el creyente con Dios y de la plena certidumbre de fe. Por tal razón es imprescindible que comprendamos correctamente el significado del acto de celebración de la comunión de la mesa.

En primer lugar: la comunión de la mesa es un acto derivado de Cristo mismo. Él instituye esta celebración en el momento más álgido de su existencia ante la proximidad de su muerte -que será fuente de vida-, e invita a sus seguidores bajo el marco de la Pascual a una cena de despedida; en ella hace entrega de los símbolos del pan y del vino, que representan la entrega de su propio cuerpo, de sí mismo.

Es relevante el momento en el cual modifica lo que era la comida pascual en el judaísmo. No lo hace después de su resurrección, cuando podría haber argumentado al acto, la prueba de su presencia. Este momento sagrado lo lleva a cabo cuando todo depende de la fe, les anticipa que lo que realizaría enseguida, su entrega en la cruz, era un acto de amor sacrificial con el cual probaba su amor por todos. Ningún fundador de ninguna religión en el mundo ha muerto por la justificación, redención y reconciliación de sus seguidores. De esta forma dio seguridad a sus seguidores de que sería objeto durante la noche. Él sabía que los discípulos necesitaban un recuerdo vivo de su compañía para no desvanecerse entre las sombras destructoras. Cuando se hizo evidente la victoria sobre la muerte y sus ejércitos, entonces el acto adquirió mayor trascendencia, sería el memorial de la compañía permanente.

Para todos los que creemos en Cristo y que reconocemos que su muerte fue el medio por el cual hemos adquirido vida delante de Dios, la celebración de este acto significa reconocer lo que Cristo ha hecho por nosotros. Participar con Él en la Cena nos da la confianza para superar la «noche» cuyas tinieblas amenazan con destruirnos: … he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo (Mateo 28:20). Es una fuente de confianza y valor.

La celebración original de la «Cena del Señor» tiene lugar por invitación de Jesús, no es un acontecimiento que tenga como fin el llenar la ausencia del Maestro, sino que es la demostración de su presencia. La presencia de Cristo es lo que da relevancia al evento y la misma produce un estado de paz en el corazón del participante.

En segundo lugar: la «Comunión de la mesa» constituyó una práctica fundamental en la iglesia primitiva. El texto de Hechos 2 nos describe la actitud que prevalecía en la celebración. El verso 46 hace la referencia a la celebración de la fiesta, la cual verdaderamente era eso: una fiesta. En una fiesta predominaba la alegría. La razón de dicha alegría era la certidumbre de un Cristo vivo que fue visto durante los eventos que siguieron a la resurrección. La comunidad de los discípulos cumplía con los actos del memorial y su realización manifestaba la victoria sobre la muerte; más que un acto social, pasó a convertirse en una unión a los ojos de Dios, quedaba santificada por la Palabra de bendición y la oración.

Resulta sumamente ilustrativo el efecto transformador que produce el reconocimiento del Jesús vivo. Por el camino de Emaús unos discípulos regresan de Jerusalén, sus corazones están embargados por la derrota y la desilusión.

Cuando llegan al final de su viaje le piden al extraño acompañante que se les ha unido en el camino que pernocte con ellos esa noche, le argumentan que ya es muy tarde, está por oscurecer y no debe caminar en la noche, están preocupados por su seguridad. Sin embargo, cuando se sientan en la mesa y el invitado parte el pan para ellos, le reconocen. En ese momento desaparece de su vista, pero, al instante desaparece también de sus corazones toda duda y temor, y lo que antes les espantaba, la noche, deja de hacerlo, ahora tienen la certidumbre de que Jesús vive; a esa hora se levantan y caminan de regreso a Jerusalén, sin importarles las sombras de la noche, con plena confianza se dirigen para confirmar las noticias de la resurrección de Jesús a los demás discípulos. Es muy notorio el cambio que ocurre en los sentimientos de estos varones. El saber que su Maestro está vivo les da el valor para enfrentar la oscuridad. Así la iglesia apostólica al efectuar la Cena, la realizan como una auténtica fiesta. Es la celebración de la vida. Cristo no está ausente, está presente en una forma distinta. Por el Espíritu saben que Él sigue en medio de ellos. Para la iglesia actual, la reunión de la Cena del Señor es una fiesta. Nuestros cantos son de alegría, nuestras oraciones de gratitud, los abrazos son señal del perdón y del reencuentro, los emblemas son los símbolos de un Dios vivo que nos reafirma la Vida que adquirimos en Cristo Jesús.

En tercer lugar: el memorial de la «Cena del Señor» es una comunión de la mesa, lo cual es una referencia al «Reino de Dios» que se ha hecho presente entre nosotros. El tomar todos de una misma mesa anuncia la igualdad que tenemos en Cristo, donde no existe distinción de clases, ni jerarquías mundanas, todos somos miembros de la Familia de Dios. Él nos ha unido por medio del sacrificio de la cruz. Por cada uno se ha pagado el mismo precio, la sangre de su Hijo, por ella fuimos rescatados de toda condenación, así fuimos recibidos en la casa del Padre. A su mesa nos sentamos como los hijos pródigos que vuelven al hogar.

En algún momento la iglesia de Corinto olvidó el significado de igualdad y fraternidad que subsiste en la «Cena» (1 Corintios 11:17-34); el apóstol Pablo les reprende severamente, mostrándoles que al hacer diferencias entre los miembros de la comunidad y privilegiarse a algunos, olvidaban el verdadero sentido del sacrifico de Cristo.

El resultado de estas divisiones es que «La Cena que ustedes toman en sus reuniones ya no es realmente la ´Cena del Señor´» (1 Corintios 12:20, DHH). Al tomar la Cena debe mantenerse una actitud de auténtico respeto al hermano que confiesa también a Cristo como su Salvador y Señor y que experimenta la bendita presencia del resucitado en su vida. La celebración no es un rito aislado que se lleva a cabo en aislamiento, es una mesa que se comparte. El pan es fraccionado para repartir a cada participante, todos comemos del mismo pan y de la misma copa. Al participar mi hermana o hermano están conmigo y la comunión que existe en nosotros es fruto del Espíritu y es una evidencia del Reino de Dios. El perdón y la reconciliación son una exigencia de la verdadera Cena.

Ante estos elementos que nos muestra la relevancia del acto, y ante el reconocimiento de que es lo que Dios ha dado, celebremos en confianza, alegría y fraternidad el memorial de la Cena del Señor.

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TREINTA PIEZAS DE PLATA

TREINTA PIEZAS DE PLATA

Se acerca la celebración de la Cena del Señor y reflexionar sobre su significado y su repercusión en nuestro diario vivir es una buena forma de prepararse para participar de esta ceremonia tan importante para nuestra vivencia de la fe.
Realizarla en la fecha correcta, tomar conciencia de su diferencia con la Pascua, participar del emblema del fruto de la vid en una sola copa o en copas individuales, son cuestiones importantes que de pronto han robado toda nuestra atención, dejando fuera de nuestra preocupación la luz que sobre ella aportan los eventos con los cuales la vinculan los evangelios.
Cada Evangelio, con sus respectivos relatos de la pasión, dan fe de los acontecimientos que enmarcaron la institución de la Cena del Señor (como la nombra el apóstol Pablo), llenándola de sentido y mensaje más allá de la fecha y ceremonia.
En lo que toca al Evangelio de Mateo, se escribió fundamentalmente para mostrar que, en el ministerio de Jesús, se da cumplimiento a lo anunciado en el Antiguo Testamento. Es por eso que el relato de la pasión contiene una referencia a lo dicho por el profeta Zacarías que no se encuentra en los otros evangelios.
En este Evangelio, se dice la cantidad específica que los príncipes de los sacerdotes fijaron a Judas por entregarlo; treinta piezas de plata (la indemnización por un esclavo perdido según Éxodo 21:32) misma cantidad que le dieron como salario al pastor de Dios repudiado por los otros pastores y por las ovejas a su cuidado, y que formaliza la ruptura de la alianza quebrando su bastón «unión», lo que rompe la hermandad (Zacarías 11:10-14).
Esta referencia no es menor, pues, la ruptura de la alianza, la enemistad de los pastores del pueblo (los fariseos) con Jesús y el rechazo mismo de las ovejas que él vino a buscar, son el cumplimiento de dicha escritura profética.
Para llegar a este desenlace, el Evangelio de Mateo da cuenta de la triple denuncia contra los fariseos que hace nuestro Señor, y que nos indica cual fue su gran y completa falla: ¡su falta de misericordia!
La primera, al inicio de su ministerio (Mateo 9:11-13), cuando come con Mateo, con muchos publicanos y pecadores. Esto desconcierta e indigna a los fariseos porque según su estudio y práctica de la ley de Dios, un justo no debe convivir con ellos.
La segunda, que sube de intensidad la oposición entre Jesús y los fariseos (Mateo 12:1-8), cuando les muestra cómo en las mismas Escrituras y en las mismas prácticas del templo, se infringen los mandamientos de Dios en razón del beneficio del ser humano.
Y la última, que lleva al clímax, la oposición (Mateo 23:23), cuando expone la real condición de los fariseos y escribas: su santidad y justicia sólo son una cubierta que esconde la descomposición interna que los hace tan despiadados.
Por esa descomposición el Señor es rechazado por los pastores del pueblo que al igual que se cuenta de los pastores en Zacarías 11, no tienen compasión de las ovejas a su cargo y no tendrán compasión de Jesús; peor aún, no le darán la paga ridícula (vv. 12 y 13), le darán muerte usando la ridícula paga (Mateo 27:3-6) para no mancharse su «limpias y santas manos».
¿Cómo es que los fariseos llegaron a eso? Distanciarse de los incrédulos e injustos parece ser la consecuencia lógica de la obediencia a la voluntad de Dios. ¿Acaso no hay una gran cantidad de pasajes que validan esta conducta? Incluso el mismo Señor ¿no da pie a pensar eso cuando dijo a una mujer Sirofenicia: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel (Mateo 15:24)?; puede ser, pero para que esto ocurra, se tendría que caer en el estado de descomposición interna de los fariseos.
Jesús, distinto en su interior a los fariseos, movido por la misericordia, finalmente respondió a la fe de la mujer (que no era oveja de Israel) como señal del nuevo rebaño que formaría y se puede afirmar esto porque el evangelista Mateo añade otros dos puntos que solo están en este Evangelio: Otra mujer pagana, que no se acerca como la Sirofenicia, pero que cree igual que ella, en la calidad de justo de Jesús (Mateo 27:19) y la llamada «gran comisión» que impulsa a los discípulos a todas las naciones (Mateo 28:18-20).
En el Mesías coinciden, la comprensión de la voluntad de Dios casi con las mismas ideas de los fariseos y la más auténtica apertura a personas de todo el pueblo y toda nación. Es una perfecta conexión entre lo prometido a Israel con su observancia de la Ley y la Nueva Alianza con su dimensión impresionantemente universal.
Esta relación se pierde de vista entre los que participamos de la Cena del Señor, cuando se trata de justificar prácticas de exclusión con razonamientos emanados del estudio y obediencia a la Biblia.
Llega a ser bien visto no tener compasión por aquellos que no participan de las creencias y prácticas bíblicas. Se propicia la separación de ellos por sus ideas y conductas, pero se termina separándose también de su humanidad. El dolor que sufren, el miedo que los aprisiona, las tragedias que los ahogan, de tan lejanos, ya no alcanzan a conmover el corazón engrosado de tanto conocimiento doctrinal y tanta espiritualidad inhumana.
Cuidado porque visto desde la denuncia al fariseísmo, Jesús murió entregado por los inmisericordes obedientes de la Ley, porque él se atrevió a tener misericordia de los indignos y ajenos. En cambio, los autollamados separados debido a su preocupación por la santidad y la justicia, no pudieron distinguir entre la conducta y el ser humano que está detrás.
Por ello es necesario poner atención al ejemplo de nuestro Señor, junto a nuestras preocupaciones doctrinales y nuestros deseos de ser santos y justos, porque puede pasar que el cambio que Él trajo a nuestras vidas lo estemos sepultando en cada Cena del Señor sin que nos demos cuenta.
Nos corresponde elegir, leyendo el relato de la pasión, si caminamos detrás de aquel que valoraron en treinta piezas de plata, haciendo nuestros, su conocimiento de la ley de Dios que descubre y condena las malas conductas, y su gran misericordia que toma el dolor y la alegría de la gente como suyas, importando solo la humanidad que compartimos.
O… escogemos hacer la cooperación para «completar» las treinta piezas de plata con las que se menosprecia el ministerio de Jesús, al menospreciar a aquellos por los cuales aceptó morir y que no están con nosotros en la gran ceremonia de nuestra Iglesia.

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