Mensajes
Hace algunos años
se pensaba que cuando en la iglesia hubiera jóvenes con
distintas profesiones, entonces seríamos una iglesia próspera.
Desde hace varios años la mitad del sueño se cumplió y
digo la mitad porque sólo se cumplió la parte de
tener jóvenes profesionistas. Ahora varios de ellos están
tan ocupados en su labor, que apenas y tienen tiempo para asistir
al culto, y tienen tantos compromisos económicos que no
les alcanza para diezmar.
“Los hijos de Efraín arqueros muy diestros, volvieron las espaldas en el día de la batalla. No guardaron el Pacto de Dios ni quisieron andar en su Ley, al contrario se olvidaron de sus obras y de sus maravillas que les había hecho” (Salmo 78:9-11).
Si todos los jóvenes y adultos profesionistas fueran fieles, no habría necesidad de rifas, ni ventas y ni distintas actividades de carácter económico que nos distraen de nuestra verdadera función como Iglesia, además:
Se solicitan jóvenes que: “No den la espalda el día de la batalla”.
Con aprecio
David Rojas Aldaco