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LA EUTANASIA

INTRODUCCION.

El comienzo y el término de la vida están, hoy día, en discusión. Se postula el derecho al aborto y el derecho a la eutanasia. En efecto, en nuestra época se acentúa cada vez más la muerte como tabú: la huida ante la muerte y la muerte como huida (aborto, suicidio, eutanasia).

Se ha dicho que la eutanasia revela paradójicamente el poder y la impotencia del hombre. El poder de disponer de la vida ante su impotencia de superar el dolor, la soledad y la angustia. Un poder que procede de su impotencia. Un poder que revela la profunda debilidad, incapacidad y contingencia del ser humano. Un poder, a fin de cuentas, pobre y aniquilante.

Por ello, como Iglesia nos declaramos decididamente en contra de la Eutanasia.

¿QUÉ ES LA EUTANASIA?

Consideramos que la eutanasia es la acción positiva y directa (o la omisión dolosa) que por motivos de piedad, provoca la muerte de un enfermo moribundo, desahuciado o con grave deformación permanente, con o sin la petición o consentimiento expreso de la víctima. Se podría denominar eutanasia en sentido estricto la que se aplica al enfermo moribundo; eutanasia en sentido más amplio la que se aplica al enfermo desahuciado, o al que padece grave y permanente deformidad.

LA BIBLIA Y LA EUTANASIA

La Biblia narra dos muertes que podrían referirse a la eutanasia:

 

Jueces 9:52-54 cuenta que Abimelech pide a su escudero que le dé la muerte después de que fue herido gravemente por una piedra arrojada por una mujer desde una torre y lo hace porque no quería que se dijera que había sido muerto por una mujer. En este caso no existe motivo de piedad, sino de vano orgullo. Incluso este trágico episodio es visto por el escritor del libro de Jueces como castigo de Dios (v. 56).

 

1 Samuel 31:1-13 nos narra que el rey Saúl, herido, para evitar las burlas del enemigo se arroja contra su espada. Se trata, pues, más bien de suicidio: él mismo fue instrumento de su propia ruina.

 

No vemos en estos relatos un mínimo apoyo a la Eutanasia. Por el contrario, revisando el tema de la vida y de la muerte a lo largo de la Biblia encontramos claras evidencias de que ambas pertenecen al Señor : “Pues él da a todos vida, y respiración, y todas las cosas” (Hechos 17:25); “Ciertamente sus días (del hombre) están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti: tú le pusiste términos, de los cuales no pasará. Si tú lo dejares, él dejará de ser” (Job 14:5-6). Por ello, la prohibición: “No matarás” (Exodo 20:13). Lo que Dios prohibe es matar violenta y desautorizadamente; o sea, “no asesinarás”. La razón profunda de este mandamiento la encontramos en Génesis 9:6: “El que derramare sangre del hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre”. No puede decirse algo más sublime y profundo sobre el hombre sino que está hecho a imagen de Dios. En esto reside su grandeza. Por esto la vida humana es lo más precioso que existe en el Universo. Por ello, la vida humana es santa e inviolable.

ADISTANASIA Y ORTOTANASIA

En lugar de la Eutanasia, creemos que las dos mejores opciones para los seres humanos enfermos terminales, desahuciados o con muerte inminente son la Adistanasia y la Ortotanasia.

La Adistanasia

(no-poner-obstáculos-a-la-muerte) consiste en dejar de proporcionar al enfermo los medios que sólo conducirían a retrasar la muerte ya inminente. Equivale, en otras palabras, a respetar el proceso natural del morir.

La Ortotanasia

(del griego orto: recto, justo; y Thanatos: muerte) es aquella postura que tiende a conocer y respetar el momento natural de la muerte de cada hombre y sus concretas circunstancias, sin querer adelantarlo para no incidir en la eutanasia reprobable, ni tampoco prolongar artificialmente cualquier tipo de vida con medios improporcionados.

Nuestra Postura respecto al tema de la Eutanasia:

  • Nos declaramos decididamente en contra de la Eutanasia y a favor de la vida.
  • Nuestra posición trasciende el asunto de la Eutanasia y postula un profundo respeto por todos los seres vivos y especialmente por la vida humana.
  • Estamos a favor y defenderemos la vida humana no sólo en su aspecto biológico, sino en todas sus dimensiones.
  • Aspiramos a que todos los seres humanos gocen de una vida verdaderamente humana, de calidad.
  • Por ello, rechazamos todas las acciones que favorezcan la Eutanasia.
  • Nos declaramos en contra de la legalización y despenalización de la Eutanasia.
  • La legalización reduciría o suprimiría los incentivos para mejorar la terapia, progresar en la búsqueda de más y mejores analgésicos, así como incrementar el trato más esmerado al moribundo en los aspectos médicos, psicológicos, religiosos y humanos en general.
  • La legalización crearía sutiles o explícitas presiones para que el enfermo terminal ejerciera su aparente derecho a pedir se terminara con los tratamientos que ayudan a preservar su vida.
  • Un bien jurídico tan grande como la vida se vería expuesto a lamentables errores y abusos al relajar la prohibición de “matar por compasión” (eutanasia).
  • Aceptamos, en circunstancias especiales, la Adistanasia y la Ortotanasia: “Ni abreviar la vida, ni prolongar la agonía”. Equivale a respetar el proceso natural del morir.
  • Creemos que la Adistanasia y la Ortotanasia no sólo no van contra la compasión por el enfermo o moribundo, sino que la asumen más profundamente. No se va contra la libertad del enfermo, sino se procura, sobre todo en la ortotanasia, a ayudar a que esa libertad actúe más lúcidamente, sin dejarse llevar por la desesperación o por presiones internas y/o externas en contra de la vida.
  • Creemos que no se puede ser responsable ante la vida si no se es responsable ante la muerte. La muerte es el último acontecimiento importante de la vida y en lugar de privar de él al ser humano, se le debe ayudar a afrontarlo y superarlo humanamente.
  • Creemos que es deber del personal médico que atiende a enfermos terminales utilizar todos los medios a su alcance, dentro del respeto a la vida y a la persona, para atenuar el sufrimiento y la angustia, aumentando los cuidados y el acompañamiento a tales moribundos.
  • Apoyamos la prohibición legal de la Eutanasia Voluntaria, porque creemos que los últimos momentos de la vida son por demás importantes, aunque se hayan agotado los recursos médicos para la curación del enfermo y parezca que ya nada tenga sentido. El ser humano no debe, ni por sí, ni por medio de otro, privarse de la vida. En la muerte, la vida no es algo que se pierde o arrebata, sino una ofrenda, el acto humano más profundo, la suprema autodonación al Señor de la vida.
 
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