| 30 Marzo 2011
El mandamiento de Jesucristo de celebrar el acto de comer el pan y beber el vino tiene una profunda trascendencia. Mucho más allá de lo que alcanzamos a ver, en su origen mantiene un significado que jamás deberá cambiar con el paso de los años. Vale la pena que intentemos recuperar el sentido de las expresiones y descubrir no una frase sino una presencia y unidad dados por el acto sublime de la Cena del Señor.
La Cena del Señor tiene su antecedente en la Pascua del Antiguo Testamento.
1. LA PASCUA JUDIA
EL CONVITE EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
En el Antiguo Testamento las fiestas y sacrificios van unidos con frecuencia a comidas cultuales y pueden designarse con la locución: “COMER Y ALEGRARSE ANTE YAHVE” (Deuteronomio 12:7).
La comunión en la comida une con Dios y ante Dios (Exodo 16:12; 24:11); en esta segunda cita notamos que la alianza entre Yahvé e Israel en el Sinaí se hace con una comida cultual de los ancianos con Yahvé. (cf. también Salmo 50:5). La mesa común indica que se concede el perdón (2 Samuel 9:7; 2 Reyes 25: 27, 30) y la paz (Génesis 43:25 ss).
La Cena Pascual viene de la época nómada de Israel: el 14 de Nizán al atardecer, a la caída del sol (Exodo 12:6), el cabeza de familia mataba un cordero o cabrito de un año (12:5), con cuya sangre se untaban los marcos de la puerta; la carne se asaba y en la noche del 14 al 15 de Nizán se comía en familia (12:8 s). A partir de la reforma cultual de Josías (621 a. c) el sacrificio del cordero y la cena pascual tenía lugar en Jerusalén (Deuteronomio 16:5-7; 2 Reyes 23; 21-23). La Cena pascual judía del tiempo de Jesús recuerda que las casas señaladas con la sangre de los corderos fueron respetadas en Egipto y también la liberación de la esclavitud allí padecida. Al mismo tiempo, la cena pascual preanuncia la Salvación futura, de la cual es imagen la de Egipto (J. Jeremías).
Ya en época precristiana se perfiló en sus líneas fundamentales la liturgia propia de la Cena Pascual:
a) Preparación: Consagración (forma parte de ella la bendición propia de la fiesta y la de la copa) que dice el cabeza de familia sobre la primera copa (la qiddus); primer plato que consta de legumbres, hierbas amargas y jugo de frutas mezclado. Todavía no se come pan. Se trae la comida que aún no se toma; se mezcla la segunda copa y se pone en la mesa, pero no se bebe aún.
b) Liturgia Pascual: el cabeza de familia explica las características esenciales de la Cena Pascual (Exodo 12:26); se canta la primer parte del Hallel (Salmo 113s) y se bebe de la segunda copa (la del Hagadá) 114
c) Cena propiamente dicha: Oración del cabeza de familia sobre los ázimos. Se reparte y se come la cena que consta del cordero, los ázimos, las hierbas amargas (Exodo 12:8) y el vino; oración sobre la tercera copa (la de la bendición).
d) Conclusión: Se canta la segunda parte del Hallel (Salmo 115-118) y bendición de la cuarta copa.
Es importante saber que el acto estaba vinculado tanto al templo, donde se sacrificaba el Cordero, como a la casa donde se efectuaba el banquete ritual. Así se celebraba en tiempos de Jesús hasta la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. c. A partir de entonces, los judíos celebran la pascua con un banquete, pero sin cordero pascual.
El Desarrollo de la fiesta
El desarrollo de la fiesta lo ha descrito muy bien. H. Haag:
a) La bedikah
En la noche del 13 al 14 de nisán se realiza la denominada b’dikah (Búsqueda); esto es, el padre de familia debe, personalmente, con la ayuda de una pequeña linterna o una vela, registrar toda la casa para recoger hasta la última migaja de pan fermentado (cf. 1 Corintios 5:7), Este debe comerse hasta las 11 horas de la mañana siguiente; lo que queda hay que quemarlo a las 12 horas. El trabajo está permitido fundamentalmente hasta el mediodía del 14 de Nisán.
b) El sacrificio en el Templo.
En la época bíblica, eran sacrificados los corderos en el templo en la tarde del 14 de Nisán. Para que se pudiera observar mejor esta norma y para evitar una gran aglomeración en el templo, se dividía a toda la gente que iba a la fiesta en tres grupos. Cuando el primer grupo había entrado en el atrio se cerraban las puertas y se tocaban las trompetas. Los sacerdotes debían colocarse en dos largas filas paralelas a la entrada del atrio hasta el altar crematorio, provistos de bandejas de oro o de plata (los de una fila llevaban bandejas de oro puro y los de la otra de plata pura).
El israelita que llevaba su cordero para el sacrificio lo mataba él mismo, mientras que el sacerdote que estaba cerca recogía la sangre en su bandeja. Esta era pasada de un sacerdote a otro, hasta el último, que estaba junto al altar, el cual la vertía sobre el mismo. Así pues, el acto propio del sacrificio, el degüello del cordero, no era realizado por el sacerdote, sino por el mismo creyente o fiel (un resto de la antigua fiesta casera), por lo cual dice Filón que en ese día especial y singularísimo, todo el pueblo, jóvenes y ancianos, se veían elevados a la dignidad del sacerdocio. En el atrio del templo había diversas instalaciones especiales para colgar y sacrificar los animales. Después que el sacerdote había quemado en el altar crematorio los trozos grasientos del cordero (cf. 2 Crónicas 35:14), tomaba el fiel su animal sacrificado en su hombro y lo llevaba a casa, donde se asaba al fuego en una rama de granado y luego se comía. El rito sacrificial en el templo era acompañado por el canto del Hallel (Salmos 113-118). La misma operación se repetía para el segundo y el tercer grupo de la gente que había acudido a la fiesta.
El sacrificio de todos los animales debía terminar a la caída del sol. El sacrificio diario de la tarde (cf. Números 28:8) se adelantaba ese día una hora a fin de que no entorpeciera la inmolación de los corderos. Si el día siguiente era un sábado, se adelantaba dos horas, pues en ese caso debía acelerarse la inmolación de los corderos. La ofrenda de sacrificio estaba permitida en sábado (cf. Mateo 12:5), pero no asar el cordero en casa. Esto tenía que realizarse, por tanto, antes de oscurecer y, consiguientemente, se debía adelantar el acto del templo.
c) El Banquete familiar
La aglomeración de tantos peregrinos en Jerusalén (todo el pueblo que vivía en Palestina, así como los peregrinos de la diáspora) exigía que el banquete se celebrara no sólo en familias naturales, sino también en familias artificiales: así, un cierto número de personas se agrupaban para formar una “babúrab” (confradía). De esa manera pudo también Jesús celebrar la Pascua con sus discípulos. Sin embargo, la Mishná prohíbe que tal “babúrab” se constituya exclusivamente de mujeres, niños y esclavos, ya que esto, según las concepciones de la época, iría en contra de la dignidad del banquete. Podría comprender más de cien personas siempre que cada una de ellas pudiera recibir un trocito de cordero, que fuera al menos del tamaño de una aceituna.
La última sección (X) del tratado Pasachim habla del banquete propiamente dicho. En la época de Jesús no se hacía ningún caso de la norma del Exodo 12, según la cual, los asistentes a la fiesta debían llevar indumentaria de caminantes y comer a prisa. El banquete tenía el carácter de un banquete greco-romano; y así, la Mishná determina expresamente que incluso los más pobres debían participar del mismo: echados (tendidos o acostados-esta misma postura adoptaron Jesús y sus discípulos en la última Cena-), esta era la actitud en que recibían las personas libres a sus huéspedes en la antigüedad. La Pascua es, pues, la fiesta conmemorativa de la liberación de Israel, en la cual todos los miembros del pueblo tenían que comportarse como libres; de ahí también la norma de que todos los participantes tuvieran que beber en ese banquete un vaso de vino, ya que eso pertenece a la alegría festiva del banquete.
2. LA EUCARISTIA EN EL MARCO DE LA CENA PASCUAL
NOTA: La palabra "Eucaristía" proviene del griego (eucharistía) y significa "acción de gracias". El verbo "eucharistesas" se halla en las dos fórmulas de la institución de la Cena del Señor en Lucas 22:17-19 y en la consagración del Pan en 1 Corintios 11:24; en la fórmula del cáliz en Marcos 14:23 y Mateo 26:27. De aquí proviene el que en el transcurso del siglo II la palabra eucaristía designe toda la acción de la última Cena, como se desprende de una variante textual de 1 Corintios 10:16. En nuestra tradición hemos empleado más el término de "Memorial de la Cena del Señor". Pero el otro término también tiene validez.
Los Evangelios sinópticos concuerdan en decir que la última Cena de Jesús fue dentro de una fiesta Pascual; algunas de las evidencias al respecto son:
a) Jesús hace su última Cena en Jerusalén y no en Betania. Estaba prescrito comer el Cordero Pascual dentro de los límites de la Santa Ciudad.
b) La última Cena de Jesús acaba con cantos de Salmos (Marcos 14:26); o sea, con la segunda parte del Hallel con que se finalizaba la Cena Pascual (Salmos 115-118).
c) La última Cena de Jesús se celebró de noche (1 Corintios 11:23; Marcos 14:17), mientras que la principal comida normalmente se tenía por la tarde.
Lo realmente nuevo es que en las palabras aclaratorias que debían decirse acerca del sentido de la fiesta de la Pascua (sobre el cordero, los ázimos, las hierbas amargas), Jesús interpreta lo que significan el Pan y el Vino como tales. Es una acción profética con valor de signo, por la que los discípulos participan de la muerte de Jesús.
Las ideas teológicas fundamentales son: la frase pronunciada al distribuir el pan partido: “Esto es mi Cuerpo” (Marcos 14:22) significa: “Esto soy yo mismo; con este pan me doy a mí mismo”. Según esto, si Jesús interpreta la acción de distribuirles el Pan partido (una acción significante) con las palabras “Esto soy yo”, esta frase quiere decir que: al recibir los discípulos el pan, participan de la autoentrega de Jesús. Y la frase de la copa: “Esto es mi sangre derramada por la multitud" (Marcos 14:24b). Derramar la sangre se usa cuando se habla de la muerte violenta y de entregar la vida. En otras palabras equivaldría a: “Esta es mi muerte por la multitud”, que interpreta la muerte de Jesús como expiatoria y ofrecida en nombre y representación de la muchedumbre; o sea, uno se ofrece por todos.
Del carácter de los emblemas como acción significante (profética y no simbólica) se deduce: al distribuir el pan partido y al pasar el vino, la realidad significada por las palabras indica que los discípulos participan de la entrega que Jesús hace de su propia vida por los demás. Debemos agregar a esto la perspectiva escatológica (Marcos 14:25), que coloca a la Cena del Señor en un horizonte del futuro: Jesús introduce a sus discípulos ya ahora en la venida del Reino de Dios.
3. LA CENA DEL SEÑOR EN LA IGLESIA PRIMITIVA
En Hechos 2:42 se presenta la liturgia de una celebración Cristiana primitiva: a la didaché (doctrina, sustituible por la lectura de una carta) y a la comida en común (Koinonía), seguía la fracción del pan que es uno de los nombres que se dio a esta ceremonia cristiana (en griego “Klasis tou artou”) que se acababa con Salmos y oraciones.
En 1 Corintios 11 se registra la existencia de un problema que había surgido durante la comida común, que en ese entonces recibía el nombre de "fiestas de amor cristiano" (agapei); existieron diferencias entre los que comían y los que no, provocando disensión en la comunidad. Pablo señala un significado muy especial; la Cena nos hace uno con el Señor, nos hace iguales. Introduce en el capítulo siguiente el concepto de (soma) cuerpo-persona de Cristo; la Iglesia es el cuerpo de Cristo, con la Cena ésto se hace más significante.
4. REFLEXIONES TEOLOGICAS Y PASTORALES IMPORTANTES
“La última cena es la última de las comunidades de mesa que Jesús tiene con sus discípulos; y, al igual que todas estas comunidades, fue un anticipo de su pleno cumplimiento en el Reino de Dios. A la vez, es un ruego a Dios para que lleve a cabo la consumación de su Reino” (J. Jeremías).
La pascua es de los Judíos, lo propiamente cristiano son el pan y el vino que son la autoentrega de Jesús por todos nosotros.
La cena tiene significado en los tres tiempos:
Pasado:
Nos habla de nuestra redención, por el pago que Jesús hizo.
Presente:
Somos parte del Cuerpo de Cristo.
Futuro:
Un día todos los salvos estaremos a la mesa con el Señor; anticipa lo que será ese tiempo venidero.
De acuerdo a 1 Corintios 11:28, tomar la Cena o dejar de hacerlo es una responsabilidad personal; cuando participamos cada uno de nosotros nos sometemos a la acción salvífica de Dios o a su juicio. La invitación a participar de la mesa nos pone de nuevo frente a esa decisión.
Participamos de los emblemas en comunidad y no individualmente, nuestra vida en la Iglesia es confirmada en la Cena, no podemos evadir las disensiones que tuviéramos con nuestros hermanos. No debemos dividir el cuerpo de Cristo. El, como Padre de la familia reparte a todos sus hijos.
La Cena del Señor tiene a lo largo del Nuevo Testamento un carácter festivo; vivamos con alegría y reverencia del símbolo que él ha dejado. En medio de este mundo sin esperanza, en un tiempo de tormentas, el ser cristiano se alza triunfante viviendo y amando la eternidad del Reino de Dios.
Dios nos bendiga y que esta Cena sea más hermosa y significante que las anteriores.
BIBLIOGRAFIA
-Haag, Herbert
“De la antigua a la Nueva Pascua”
Ed. Sígueme
- Jeremías, Joachim
“Abba. El Mensaje Central del Nuevo Testamento”
Ed. Sígueme
- Coennen, L.; Beyreuther, E. Bietenhard, H.
“Diccionario Teológico del Nuevo Testamento” Vol. I
Ed. Sígueme
- Theissen, Gerd
“Estudios de Sociología del Cristianismo primitivo”
Ed. Sígueme.
1. LA PASCUA JUDIA
EL CONVITE EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
En el Antiguo Testamento las fiestas y sacrificios van unidos con frecuencia a comidas cultuales y pueden designarse con la locución: “COMER Y ALEGRARSE ANTE YAHVE” (Deuteronomio 12:7).
La comunión en la comida une con Dios y ante Dios (Exodo 16:12; 24:11); en esta segunda cita notamos que la alianza entre Yahvé e Israel en el Sinaí se hace con una comida cultual de los ancianos con Yahvé. (cf. también Salmo 50:5). La mesa común indica que se concede el perdón (2 Samuel 9:7; 2 Reyes 25: 27, 30) y la paz (Génesis 43:25 ss).
La Cena Pascual viene de la época nómada de Israel: el 14 de Nizán al atardecer, a la caída del sol (Exodo 12:6), el cabeza de familia mataba un cordero o cabrito de un año (12:5), con cuya sangre se untaban los marcos de la puerta; la carne se asaba y en la noche del 14 al 15 de Nizán se comía en familia (12:8 s). A partir de la reforma cultual de Josías (621 a. c) el sacrificio del cordero y la cena pascual tenía lugar en Jerusalén (Deuteronomio 16:5-7; 2 Reyes 23; 21-23). La Cena pascual judía del tiempo de Jesús recuerda que las casas señaladas con la sangre de los corderos fueron respetadas en Egipto y también la liberación de la esclavitud allí padecida. Al mismo tiempo, la cena pascual preanuncia la Salvación futura, de la cual es imagen la de Egipto (J. Jeremías).
Ya en época precristiana se perfiló en sus líneas fundamentales la liturgia propia de la Cena Pascual:
a) Preparación: Consagración (forma parte de ella la bendición propia de la fiesta y la de la copa) que dice el cabeza de familia sobre la primera copa (la qiddus); primer plato que consta de legumbres, hierbas amargas y jugo de frutas mezclado. Todavía no se come pan. Se trae la comida que aún no se toma; se mezcla la segunda copa y se pone en la mesa, pero no se bebe aún.
b) Liturgia Pascual: el cabeza de familia explica las características esenciales de la Cena Pascual (Exodo 12:26); se canta la primer parte del Hallel (Salmo 113s) y se bebe de la segunda copa (la del Hagadá) 114
c) Cena propiamente dicha: Oración del cabeza de familia sobre los ázimos. Se reparte y se come la cena que consta del cordero, los ázimos, las hierbas amargas (Exodo 12:8) y el vino; oración sobre la tercera copa (la de la bendición).
d) Conclusión: Se canta la segunda parte del Hallel (Salmo 115-118) y bendición de la cuarta copa.
Es importante saber que el acto estaba vinculado tanto al templo, donde se sacrificaba el Cordero, como a la casa donde se efectuaba el banquete ritual. Así se celebraba en tiempos de Jesús hasta la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. c. A partir de entonces, los judíos celebran la pascua con un banquete, pero sin cordero pascual.
El Desarrollo de la fiesta
El desarrollo de la fiesta lo ha descrito muy bien. H. Haag:
a) La bedikah
En la noche del 13 al 14 de nisán se realiza la denominada b’dikah (Búsqueda); esto es, el padre de familia debe, personalmente, con la ayuda de una pequeña linterna o una vela, registrar toda la casa para recoger hasta la última migaja de pan fermentado (cf. 1 Corintios 5:7), Este debe comerse hasta las 11 horas de la mañana siguiente; lo que queda hay que quemarlo a las 12 horas. El trabajo está permitido fundamentalmente hasta el mediodía del 14 de Nisán.
b) El sacrificio en el Templo.
En la época bíblica, eran sacrificados los corderos en el templo en la tarde del 14 de Nisán. Para que se pudiera observar mejor esta norma y para evitar una gran aglomeración en el templo, se dividía a toda la gente que iba a la fiesta en tres grupos. Cuando el primer grupo había entrado en el atrio se cerraban las puertas y se tocaban las trompetas. Los sacerdotes debían colocarse en dos largas filas paralelas a la entrada del atrio hasta el altar crematorio, provistos de bandejas de oro o de plata (los de una fila llevaban bandejas de oro puro y los de la otra de plata pura).
El israelita que llevaba su cordero para el sacrificio lo mataba él mismo, mientras que el sacerdote que estaba cerca recogía la sangre en su bandeja. Esta era pasada de un sacerdote a otro, hasta el último, que estaba junto al altar, el cual la vertía sobre el mismo. Así pues, el acto propio del sacrificio, el degüello del cordero, no era realizado por el sacerdote, sino por el mismo creyente o fiel (un resto de la antigua fiesta casera), por lo cual dice Filón que en ese día especial y singularísimo, todo el pueblo, jóvenes y ancianos, se veían elevados a la dignidad del sacerdocio. En el atrio del templo había diversas instalaciones especiales para colgar y sacrificar los animales. Después que el sacerdote había quemado en el altar crematorio los trozos grasientos del cordero (cf. 2 Crónicas 35:14), tomaba el fiel su animal sacrificado en su hombro y lo llevaba a casa, donde se asaba al fuego en una rama de granado y luego se comía. El rito sacrificial en el templo era acompañado por el canto del Hallel (Salmos 113-118). La misma operación se repetía para el segundo y el tercer grupo de la gente que había acudido a la fiesta.
El sacrificio de todos los animales debía terminar a la caída del sol. El sacrificio diario de la tarde (cf. Números 28:8) se adelantaba ese día una hora a fin de que no entorpeciera la inmolación de los corderos. Si el día siguiente era un sábado, se adelantaba dos horas, pues en ese caso debía acelerarse la inmolación de los corderos. La ofrenda de sacrificio estaba permitida en sábado (cf. Mateo 12:5), pero no asar el cordero en casa. Esto tenía que realizarse, por tanto, antes de oscurecer y, consiguientemente, se debía adelantar el acto del templo.
c) El Banquete familiar
La aglomeración de tantos peregrinos en Jerusalén (todo el pueblo que vivía en Palestina, así como los peregrinos de la diáspora) exigía que el banquete se celebrara no sólo en familias naturales, sino también en familias artificiales: así, un cierto número de personas se agrupaban para formar una “babúrab” (confradía). De esa manera pudo también Jesús celebrar la Pascua con sus discípulos. Sin embargo, la Mishná prohíbe que tal “babúrab” se constituya exclusivamente de mujeres, niños y esclavos, ya que esto, según las concepciones de la época, iría en contra de la dignidad del banquete. Podría comprender más de cien personas siempre que cada una de ellas pudiera recibir un trocito de cordero, que fuera al menos del tamaño de una aceituna.
La última sección (X) del tratado Pasachim habla del banquete propiamente dicho. En la época de Jesús no se hacía ningún caso de la norma del Exodo 12, según la cual, los asistentes a la fiesta debían llevar indumentaria de caminantes y comer a prisa. El banquete tenía el carácter de un banquete greco-romano; y así, la Mishná determina expresamente que incluso los más pobres debían participar del mismo: echados (tendidos o acostados-esta misma postura adoptaron Jesús y sus discípulos en la última Cena-), esta era la actitud en que recibían las personas libres a sus huéspedes en la antigüedad. La Pascua es, pues, la fiesta conmemorativa de la liberación de Israel, en la cual todos los miembros del pueblo tenían que comportarse como libres; de ahí también la norma de que todos los participantes tuvieran que beber en ese banquete un vaso de vino, ya que eso pertenece a la alegría festiva del banquete.
2. LA EUCARISTIA EN EL MARCO DE LA CENA PASCUAL
NOTA: La palabra "Eucaristía" proviene del griego (eucharistía) y significa "acción de gracias". El verbo "eucharistesas" se halla en las dos fórmulas de la institución de la Cena del Señor en Lucas 22:17-19 y en la consagración del Pan en 1 Corintios 11:24; en la fórmula del cáliz en Marcos 14:23 y Mateo 26:27. De aquí proviene el que en el transcurso del siglo II la palabra eucaristía designe toda la acción de la última Cena, como se desprende de una variante textual de 1 Corintios 10:16. En nuestra tradición hemos empleado más el término de "Memorial de la Cena del Señor". Pero el otro término también tiene validez.
Los Evangelios sinópticos concuerdan en decir que la última Cena de Jesús fue dentro de una fiesta Pascual; algunas de las evidencias al respecto son:
a) Jesús hace su última Cena en Jerusalén y no en Betania. Estaba prescrito comer el Cordero Pascual dentro de los límites de la Santa Ciudad.
b) La última Cena de Jesús acaba con cantos de Salmos (Marcos 14:26); o sea, con la segunda parte del Hallel con que se finalizaba la Cena Pascual (Salmos 115-118).
c) La última Cena de Jesús se celebró de noche (1 Corintios 11:23; Marcos 14:17), mientras que la principal comida normalmente se tenía por la tarde.
Lo realmente nuevo es que en las palabras aclaratorias que debían decirse acerca del sentido de la fiesta de la Pascua (sobre el cordero, los ázimos, las hierbas amargas), Jesús interpreta lo que significan el Pan y el Vino como tales. Es una acción profética con valor de signo, por la que los discípulos participan de la muerte de Jesús.
Las ideas teológicas fundamentales son: la frase pronunciada al distribuir el pan partido: “Esto es mi Cuerpo” (Marcos 14:22) significa: “Esto soy yo mismo; con este pan me doy a mí mismo”. Según esto, si Jesús interpreta la acción de distribuirles el Pan partido (una acción significante) con las palabras “Esto soy yo”, esta frase quiere decir que: al recibir los discípulos el pan, participan de la autoentrega de Jesús. Y la frase de la copa: “Esto es mi sangre derramada por la multitud" (Marcos 14:24b). Derramar la sangre se usa cuando se habla de la muerte violenta y de entregar la vida. En otras palabras equivaldría a: “Esta es mi muerte por la multitud”, que interpreta la muerte de Jesús como expiatoria y ofrecida en nombre y representación de la muchedumbre; o sea, uno se ofrece por todos.
Del carácter de los emblemas como acción significante (profética y no simbólica) se deduce: al distribuir el pan partido y al pasar el vino, la realidad significada por las palabras indica que los discípulos participan de la entrega que Jesús hace de su propia vida por los demás. Debemos agregar a esto la perspectiva escatológica (Marcos 14:25), que coloca a la Cena del Señor en un horizonte del futuro: Jesús introduce a sus discípulos ya ahora en la venida del Reino de Dios.
3. LA CENA DEL SEÑOR EN LA IGLESIA PRIMITIVA
En Hechos 2:42 se presenta la liturgia de una celebración Cristiana primitiva: a la didaché (doctrina, sustituible por la lectura de una carta) y a la comida en común (Koinonía), seguía la fracción del pan que es uno de los nombres que se dio a esta ceremonia cristiana (en griego “Klasis tou artou”) que se acababa con Salmos y oraciones.
En 1 Corintios 11 se registra la existencia de un problema que había surgido durante la comida común, que en ese entonces recibía el nombre de "fiestas de amor cristiano" (agapei); existieron diferencias entre los que comían y los que no, provocando disensión en la comunidad. Pablo señala un significado muy especial; la Cena nos hace uno con el Señor, nos hace iguales. Introduce en el capítulo siguiente el concepto de (soma) cuerpo-persona de Cristo; la Iglesia es el cuerpo de Cristo, con la Cena ésto se hace más significante.
4. REFLEXIONES TEOLOGICAS Y PASTORALES IMPORTANTES
“La última cena es la última de las comunidades de mesa que Jesús tiene con sus discípulos; y, al igual que todas estas comunidades, fue un anticipo de su pleno cumplimiento en el Reino de Dios. A la vez, es un ruego a Dios para que lleve a cabo la consumación de su Reino” (J. Jeremías).
La pascua es de los Judíos, lo propiamente cristiano son el pan y el vino que son la autoentrega de Jesús por todos nosotros.
La cena tiene significado en los tres tiempos:
Pasado:
Nos habla de nuestra redención, por el pago que Jesús hizo.
Presente:
Somos parte del Cuerpo de Cristo.
Futuro:
Un día todos los salvos estaremos a la mesa con el Señor; anticipa lo que será ese tiempo venidero.
De acuerdo a 1 Corintios 11:28, tomar la Cena o dejar de hacerlo es una responsabilidad personal; cuando participamos cada uno de nosotros nos sometemos a la acción salvífica de Dios o a su juicio. La invitación a participar de la mesa nos pone de nuevo frente a esa decisión.
Participamos de los emblemas en comunidad y no individualmente, nuestra vida en la Iglesia es confirmada en la Cena, no podemos evadir las disensiones que tuviéramos con nuestros hermanos. No debemos dividir el cuerpo de Cristo. El, como Padre de la familia reparte a todos sus hijos.
La Cena del Señor tiene a lo largo del Nuevo Testamento un carácter festivo; vivamos con alegría y reverencia del símbolo que él ha dejado. En medio de este mundo sin esperanza, en un tiempo de tormentas, el ser cristiano se alza triunfante viviendo y amando la eternidad del Reino de Dios.
Dios nos bendiga y que esta Cena sea más hermosa y significante que las anteriores.
BIBLIOGRAFIA
-Haag, Herbert
“De la antigua a la Nueva Pascua”
Ed. Sígueme
- Jeremías, Joachim
“Abba. El Mensaje Central del Nuevo Testamento”
Ed. Sígueme
- Coennen, L.; Beyreuther, E. Bietenhard, H.
“Diccionario Teológico del Nuevo Testamento” Vol. I
Ed. Sígueme
- Theissen, Gerd
“Estudios de Sociología del Cristianismo primitivo”
Ed. Sígueme.




