El Sermón del Monte (Mateo 5:1; 7:29.)

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Al leer esta porción de los evangelios, de seguro nos sentimos interpelados a responder con una vida práctica, en ocasiones más allá de nuestras fuerzas morales. Las demandas de Jesús son muy elevadas para el hombre. Es comprensible que nos preguntemos acerca de su significado y el sentido que tiene para nosotros ahora.


El Sermón del Monte ha sido abordado y explicado de diferentes maneras, Joachim Jeremías resume tres interpretaciones dadas:

  1. “INTERPRETACION PERFECCIONISTA. Según ésta, Cristo expone a sus discípulos lo que exige de ellos. Les despliega la voluntad de Dios”. Este enfoque reduce el Sermón a un código de ética, semejante de alguna manera al Talmud de los Rabinos Judíos. Pero Jesús no era precisamente uno de tantos doctores de la ley o predicadores de la sabiduría como hubo en tiempo: su Mensaje hizo saltar los márgenes del Judaísmo.
  2. “TEORIA DE LA INCUMPLEMENTABILIDAD DEL PRECEPTO”. Esta respuesta ha sido ofrecida por la ortodoxia Luterana. Considera que lo que pide Jesús: de liberarnos totalmente de la ira; de una castidad que evita hasta la mirada impura, etc., son incumplibles. Nadie puede practicar estas palabras de Jesús y por lo tanto, lo que persigue es que el hombre vea su incapacidad y descubra su pecado. Es un Moisés al cuadrado.

    Esta teoría encaja muy bien dentro de la teología Paulina, mas Jesús, según el texto, realmente espera que sus palabras sean cumplidas… “Todo aquel que me oye estas palabras, y las pone por obra” v. 8:24.

  3. “ETICA DE INTERIM” Es decir es una ética para un periodo de transitoriedad. Según esta, las exigencias de Jesús no son una ética de la civilización para un tiempo largo, mas bien se basa en la terrible gravedad de la hora. Son la llamada a un esfuerzo máximo ante la catástrofe, la última invitación de penitencia antes de que sobrevenga el fin.

Este enfoque también ha equivocado sus conclusiones. Jesús no es un fanático exaltado; su ética tampoco es expresión del miedo producido por la perspectiva de una catástrofe inminente. En sus palabras hay algo distinto: la conciencia de que la salvación está presente ya. Sus palabras no sólo son válidas para el tiempo que precede al fin, sino también para después de que ese fin ha ya llegado (Marcos 13:31).

Es muy probable que si no realizamos una eficiente labor exegética, nos encerramos en un callejón o daremos salidas en falso. A fin de poder descubrir el significado conviene que procedamos a “examinar el edificio”, revisando sus estructuras, lenguaje, momento histórico e intención del autor. Anotemos los siguientes puntos clave:

A) El libro de Mateo contiene cinco grandes instrucciones relativas al Reino de los Cielos: caps. 5-7 (la justicia del Reino), c. 10 (los heraldos del Reino), C. 13 (el misterio del Reino), C. 18 (los hijos del Reino), caps. 24 y 25 (la crisis que marcará el paso del Reino oculto actual al Reino manifestado al final de los tiempos). No son discursos con desarrollos lógicos y unidos como los grandes discursos joánicos; son más bien colecciones de sentencias reunidas por el evangelista con un fin pedagógico y didáctico.

B) Los estudios más relevantes sobre éste evangelio lo sitúan en un origen aproximado del año 80 d. C. es decir 40 o 50 años después de la muerte y resurrección de Jesús. Mateo para escribir su evangelio utiliza las fuentes de Marcos que había escrito su libro unos 15 o 20 años antes y la recopilación que existía de los logia (dichos) de Jesús y que en los círculos exegéticos son conocidos ahora como el documento “Q”.

C) C. H. Dodd hizo una observación fundamental de que en la crisistiandad existió una doble forma de predicación. A saber: anuncio y doctrina, Kerigma y Didajé. Un ejemplo claro del primero es 1 Corintios 15:3-5.

El anuncio de Cristo y la nueva de que él nos ha reconciliado, es nuestra paz, constituye lo que se denomina Kerigma.

Por su parte la Didajé o doctrina ofrece instrucciones para la dirección cristiana de la vida. Es decir incluye el contenido del Kerigma y aquello que debe ser dicho a la comunidad.

El sermón de la montaña es una didajé o doctrina que busca edificar hacia adentro.

La estructura del Sermón nos abre la posibilidad de comprender mejor. El verso clave se encuentra en 5:20 “Porque os digo que si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos de ningún modo entrareis en el Reino de los cielos” RV 177. Después de la introducción 5:3-19 y del enunciado del tema (5:20), la primera parte del Sermón expone el conflicto entre Jesús y la interpretación escriturística de los teólogos del momento, los escribas, maestros con largos años de preparación contra quienes dirige sus seis grandes antítesis “mas yo os digo”. Vrs. 21-48. La segunda parte es el conflicto con la justicia de los fariseos, de quienes sólo sus dirigentes eran teólogos pero el grupo en general era una secta de Laicos piadosos, comerciantes, artesanos, industriales… Según Josefo en el siglo I había en Palestina 6.000 fariseos; a estos les censura su forma y razón de la limosna, la oración y el ayuno (Mateo 6:1-18) la parte final (Mateo 6:19 – 7:27), desarrolla la nueva justicia de sus discípulos.

La conclusión a la que se arriba es que el Sermón fue usado para instruir a los que iban a bautizarse o que eran neófitos (nuevas en el conocimiento); si así fuese, luego entonces, había algo que precedía a la enseñanza.

En cada declaración hay algo que le precede veamos los siguientes ejemplos:

a) Mateo 5:14 “Vosotros sois la luz del Mundo”. Compara a los discípulos con el sol. A simple vista o tomando la frase asilada no podemos imaginar como aquel grupo de hombres, cuyas debilidades y fallos ni siquiera los propios evangelios disimulan, pudieron lograrlo. Pero la comparación resulta llena de sentido en cuanto va precedida de otra frase: “YO SOY LA LUZ DEL MUNDO” Juan 8:12.

b) Un segundo ejemplo. El Golpe en la mejilla. “Habéis oído que se dijo: ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo: no litiguéis con el que os ofende, sino que si alguno te hiere en la mejilla derecha, preséntale también la otra" (Mateo 5:38-39). Aunque la ley del talión ya no se aplicaba al pie de la letra en el tiempo de Jesús, ésta servía de fundamento en la norma jurídica. Jesús prohíbe la querella cuando se ha sido ofendido: el caso que tenía Jesús es el de la bofetada en la mejilla derecha, la bofetada con el dorso en la mano, que todavía es hoy en Oriente el más deshonroso de los golpes.

Sin embargo, Jesús no habla y esto es muy importante de cualquier ofensa; el golpe deshonroso resulta de un motivo determinado; la consideración de los discípulos como herejes, porque seguían a Jesús. Podríamos parafrasearlo así: Si eres deshonrado como hereje –dice Jesús- no uses las vías que te concede el derecho. Acredítate más bien como discípulo mío al ser capaz de sobrellevar el odio y las afrentas de superar el mal y de perdonar las injusticias que se te hagan. Lo que precede es la entrada en el número de los seguidores de Jesús y el confesarte abiertamente que provocará un odio fanático.

El Sermón de la Montaña expresa las exigencias de Jesús sobre como se debe vivir el Reino de Dios. A esta predicación le precede la asistencia y consuelo de ser los discípulos hijos del Padre. “Tus pecados te son perdonados” Mateo 9:2 “Ve y haz lo mismo”. Es decir, antes a esto vino el evangelio, la buena nueva de pertenecer a una nueva realidad, al nuevo “eón” de Dios.

En conclusión diremos que la doctrina que Jesús propone a sus discípulos, va dirigida a hombres liberados ya de los poderes de Satanás merced a la buena nueva. Son los que han sido perdonados, que encontraron la perla preciosa y han sido invitados a las bodas. A ellos les anuncia: vivid ya los tiempos de salvación. Que la voluntad divina rija con todas sus exigencias. Desde ahora no te irrites contra tu hermano; evita la mirada impura; esfuérzate en conseguir la sinceridad completa; ama a tu enemigo; todo lo cual sólo es comprensible partiendo de la magnitud del Don de Dios. Los discípulos pensaban que no se podía hacer algo grande, que eran desvalidos pero Jesús les dice: “una ciudad asentada sobre un gran monte no se puede esconder”. El evangelio sitúa al hombre ante el Don de Dios y le pide que convierta de verdad ese don inefable en fundamento de su vida.

Estas palabras de Jesús describen lo que es la fe vivida, Y nos dicen: "Estas perdonado. Eres hijo de Dios. Perteneces a su Reino. El sol de justicia ha salido también sobre tu vida. Ya no te perteneces a ti mismo, sino que perteneces a la ciudad de Dios, cuya luz resplandece entre las tinieblas. Ahora puedes experimentarlo tú: del agradecimiento como hijo de Dios redimido nace y crece una vida nueva”. J. Jeremías.

Es decir esto no es una ley sino una consecuencia.

BIBLIOGRAFIA

- Jeremías, J.
Abba. El Mensaje Central del Nuevo Testamento
Ed. Sigueme

- Bonnard, P.
Evangelio según San Mateo
Ed. Cristiandad.

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