JESUS, LOS DEMONIOS Y LAS AUTORIDADES PÚBLICAS: Un estudio social histórico.

PDF


El presente artículo representa un punto de vista desde las Ciencias Sociales, sobre el tema de los endemoniados. El tema de los demonios y la posesión demoníaca ha estado de moda en los últimos años, aunque ha predominado un enfoque literalista de la lectura bíblica. Respeto a las personas que asumen esta interpretación, pero creo que es limitada, no siempre se relaciona con la realidad material que vivimos. Su tratamiento no va a la raíz del problema y queda en soluciones parciales. Admito que el enfoque del artículo no explica todo y que la realidad del mal es mayor que lo visible o comprensible a la razón, pero explica muchas cosas. Les invito a considerar esta lectura, creo que nos ayudará a comprender varios aspectos. Tomémoslo como una luz que ilumina parte del fenómeno de posesión.

Afectuosamente:

Min. Ausencio Arroyo.

La evidencia en los evangelios indica a prima Facie que Jesús fue un exorcista, o si se prefiere, que Jesús, al menos regularmente exorcizó demonios. En términos modernos esto significa que Jesús sanó gente quien tenía varios tipos de enfermedades mentales o psicosomáticas.

En el pasado erudito, la historicidad y significado de los exorcismos de Jesús, como también sus otras actividades sanadoras, fueron a menudo desechados porque éstos fueron vinculados con la cuestión de los milagros.

pero el asunto de los milagros ya no necesita ser una salida sería porque los fenómenos de posesión y el exorcismo ahora son examinados y comprendidos vía las ciencias sociales como un fenómeno común a todo mundo a lo largo de la historia. esto hace posible dirigir el asunto de la historicidad y el significado a nuevos caminos.

Así, el enfoque de la erudición ahora puede y debe ser en el entendimiento del rol que jugó el exorcismo en el desarrollo de la carrera completa de Jesús como una figura pública. ¿estaban los exorcismos en el extremo o en el centro de su carrera?, ¿Fueron periféricos o el corazón de su proclamación de el Reino de Dios?, ¿Fueron casuales o centrales en el curso que lo guió finalmente a la ejecución en Jesrusalén?

En cuanto a responder tales cuestiones debemos averiguar más que simplemente el que prevalezca lo que fueron las creencias acerca de los demonios y la posesión demoníaca en los tiempos de Jesús. Esta preocupación con las creencias para la negación de la vida actual de los endemoniados ha caracterizado la erudición pasada a causa de su orientación teológica y su predilección intelectualista- humanística (1). Por esta razón también los eruditos han hecho pequeños esfuerzos para integrar la actividad exorcista de Jesús, en una pintura completa de la obra de Jesús (2).

En efecto, debería observarse que de todos los aspectos de la carrera de Jesús, sus exorcismos han sido tratados con mínima satisfacción. Esto quizá solo será por considerar los exorcismos de Jesús en la ubicación social total; esto sólo es posible empleando los métodos y las teorías de las ciencias sociales que podemos suscitar algunas respuestas a preguntas contemporáneas como las siguientes: ¿Podemos averiguar qué representaron para Jesús mismo los exorcismos en su desarrollo vocacional e intelectual? ¿Podemos descubrir el significado de los exorcismos en el desarrollo personal de Jesús como líder de unmovimiento social? ¿Podemos encontrar el significado (té) social y político como también la dimensión personal de los exorcismos que nos ayuden a entender su significado en el ministerio de Jesús?

Finalmente, ¿podemoscomenzar a responder cualquiera de estas preguntas acerca de Jesús sin desarrollar una especie de ciencia social de los endemoniados, los exorcistas y el exorcismo?.

Yo creo que la respuesta de la última pregunta es no; por lo tanto, en el presente ensayo intento emplear algunos aspectos de los recientes estudios científicos sociales de la posesión y el exorcismo, con el propósito de tratar de entender el ministerio de Jesús en la forma plena como se indicó arriba. El procedimiento será el siguiente: En la primera parte: se expondrá el problema del rol de los exorcismos en la vida pública de Jesús. Este problema levanta la pregunta sobre el lugar que ocupó en el primer siglo la posesión demoníaca, el exorcismo y los exorcistas en la sociedad palestina en su conjunto. En la segunda parte entonces, serán usados los recientes estudios científico-sociales para intentar responder esta pregunta. Estos estudios son de dos clases: los estudios más descriptivos que ayudan a redondear la descripción de la palestina del primer siglo, mientras que los estudios más teóricos nos servirán para comprender mejor la estructura y la dinámica de la sociedad. Con esta descripción y entendimiento enriquecidos estaremos en posición, en la tercera parte para proponer una solución al problema planteado en la primera parte.

 

1.EL PROBLEMA DE JESUS COMO UN EXORCISADOR

Cuando uno comienza tomando la evidencia en los evangelios en su sentido literal (3), se nota en primer lugar que, cuantitativamente, los exorcismos jugaron un rol muy grande en el ministerio de Jesús. En los evangelios hay más historias (cinco en total) de Jesús realizando exorcismos que de ningún otro tipo específico de sanación (4). En suma, en el resumen de las actividades de Jesús, los exorcismos sobresalen prominentemente. (p. e. Marcos 1:32-34).

Más aún, se notará que, cualitativamente y mucho más importante los exorcismos sobresalen, prominentemente en la misma compresión de su vocación de Jesús. Jesús se refiere a sus exorcismos en forma crucial que indica que en su pensamiento son centrales para su vida y su propósito. La declaración más importante es Lucas 11:20. «Pero si expulso a los demonios con el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el reino de Dios» (NVI). Aquí Jesús asocia sus acciones exorcistas directamente con el reino de Dios, el tema que es reconocido en la erudición moderna como el centro del pensamiento de Jesús. Luego alguna vez en la gran actividad pública de Jesús cuando él envía a algunos de sus seguidores para expandir el radio de su actividad, hacer más de las mismas cosas que él está haciendo, exorcizar ocupa otra vez una posición prominente. (Ejemplo, Marcos 3:15, 6:7; Lucas 9:1).

Finalmente se descubrirá, otra vez como muy importante, que Jesús practicó exorcismos del comienzo al fin de su vida pública, y que estaban directamente en conexión con su actividad particular que él acarreó sobre sí mismo. La ira de todas las autoridades públicas prominentes. Desde el comienzo del ministerio de Jesús las autoridades públicas locales (escribas, fariseos, etc.) (5) se manifestaron en contra de sus actividades exorcistas (Marcos 3:22-27). Hacia el final del ministerio público de Jesús él más alto oficial del gobierno de galilea, Herodes Antipas también se manifestó en contra de Jesús, otra vez en conexión con las últimas actividades exorcistas. Esto es claro porque cuando los fariseos amablemente previenen a Jesús de que Herodes trata de matarlo, la primer cosa que Jesús refiere en su respuesta es su expulsión de demonios, como si fuera un elemento prominente en el agravio de Herodes contra él o al menos como si la actividad fuera prominente en la mente de Jesús (Lucas 13:32).

Así salimos con el siguiente cuadro: Jesús regularmente practica el exorcismo en la mayor parte de su carrera y es directamente en conexión con esta actividad que todas las autoridades públicas prominentes manifiestan hostilidad extrema hacia él. Esto es muy confuso especialmente cuando es claro que hubo muchos otros exorcistas en el tiempo de Jesús quienes no fueron perseguidos por las autoridades públicas.

Algunos fueron de los fariseos mismos (Mateo 12:27), otros fueron contados de pertenecer a grupos sacerdotales (Hechos 19:13-14), hasta uno de ellos pudo actuar ante el mismo emperador romano (Josefo: antigüedades VIII: 46-48). Quizá un análisis de lo demoníaco y los exorcistas en los tiempos de Jesús desde el punto de vista de las ciencias sociales nos ayudará a desenrollar este enredo.

 

2.POSESION, EXORCISMO Y EXORCISTAS: LA CONTRIBUCION DE LAS CIENCIAS SOCIALES.

Probablemente otra razón, aparte de las mencionadas arriba en la introducción, por la que ese pequeño esfuerzo ha sido insuficiente en descubrir el fenómeno de lo demoníaco en la vida de palestina del primer siglo es la secasés de fuentes primarias. Esta falta de evidencia es por supuesto un obstáculo real, pero, algunas veces, un acercamiento fresco a las antiguas evidencias provee nueva comprensión y entendimiento (Gottwald: 31.549). en la segunda parte de este ensayo nuestra primer tarea consiste en mirar otra vez a las evidencias usando categorías científico-sociales modernas; mientras que nuestra segunda tarea consistirá en aplicar las teorías modernas a las evidencias en un intento de aplicar y entender más ampliamente el fenómeno de la posesión demoníaca en la antigua palestina. Usaremos los evangelios del Nuevo Testamento como nuestra primer fuente de evidencia, añadiendo las evidencias de otras fuentes antiguas donde sea posible y parezca apropiado. (6).

 

CATEGORIAS DE DESCRIPCION

Una lectura atenta de alguna literatura científico-social reciente sobre la posesión y el exorcismo (Bourguignon, Kiev, Lewis Ward) da cincocategorías relevantes al estudio de estos fenómenos:

  • 1) criterios para identificar endemoniados
  • 2) Causas de la posesión demoníaca
  • 3) Condiciones de vida de los endemoniados
  • 4) Su tratamiento
  • 5) Las consecuencias de su sanación entre las personas interesadas.

 

1. Criterios para identificar endemoniados.

Generalmente es asentido que los criterios para identificar los endemoniados son una formación social y que toda cultura los tiene, aún cuando ellos pueden variar en contenido específico de cultura a cultura. El criterio más importante en la Palestina del primer siglo parece ser el self (sí mismo) radicalmente dividido. Esta forma de posesión judeo-cristiana es diferente del ritual de posesión encontrado en mucha literatura etnográfica, donde uno encuentra, comúnmente, una transformación total, de sustitución aparente de una personalidad por otra. (Bourguignon: 6; Kiev: 206; Ward: 201). La manera en que Marcos describe los endemoniados muestra que hubo al menos una consciencia oblicua de un conflicto de pensamientos (de sí mismo) en muchos endemoniados. Así, el endemoniado de Capernaum se refiere a sí mismo en el mismo instante tanto como nosotros y «yo»; como plural y singular en Marcos 1:24, el mismo fenómeno en 5:7-13. Se ve a sí mismo en ambas formas: separada de la persona y también como el «yo» de la persona. El endemoniado gadareno (geraseno) fue, especialmente, un caso severo, en su aislado hábitat: un cementerio, se refiere así mismo poseído por una legión de demonios (Marcos 5:10 cf. también Mateo 12:43-45; Lucas 8:2).

El segundo criterio más importante es: la conducta extraña y bizarra, que era menudo destructiva, tanto para sí mismo como para otros. Evidentemente, la familia o los amigos del endemoniado gadareno habían intentado refrenarlo, pero hasta entonces no habían podido hacerlo. Ahora vivía aislado de la sociedad entre las tumbas, donde se le permitía continuar gritando e injuriándose a sí mismo (Marcos 5:3-5). Otras formas de conducta, tales como aquellas asociadas con la epilepsia (Marcos 9:18), de sofocación y estrangulamiento, (Ant. VI: 166) eran también criterios para identificar los endemoniados. Aún, ciertas formas más suaves de conducta antisocial, tales como observar una extraña dieta, podría ser juzgada como posesión de demonio(Lucas 7:33). Una conducta de esta clase, en el «borde de la sanidad» muestra que la línea entre sanidad e insanidad no fue fácilmente determinada (Rosan:101-21). El resultado es que en términos generales, el que sea o no considerada una persona mentalmente enferma depende de el grado en que su comportamiento sea desordenado, y de las actitudes de su grupo social hacia la conducta desviada (Rose:90).

Algunas veces los criterios son menos mentales y más físicos, como los que enfocan en los deterioros como perdida del habla (Mateo 9:25; Marcos 9:17), de la vista (Mateo 12:22) o del oído (Marcos 9:25).

Resulta claro que hubo una amplia variedad de síntomas que contaron como materia (motivos) para fundamentar el juicio de si una persona era poseída por demonios.

 

2.Causas de la posesión.

En culturas antiguas, aparte de aquellas influidas por la filosofía griega, poca o ninguna atención han dado a lo que ahora observamos como una descripción científica de la enfermedad, bajo una teoría psicológica, fisiológica o sociológica. La causa de los síntomas, notados arriba, era el mismo demonio. La cuestión de porqué un demonio poseía a una persona antes que a otra parece no haber sido considerada; si lo fue, quizás la respuesta dada fue: que la persona era pecadora (Juan 9:2-3). En su atribución de enfermedad mental a los demonios, los judíos de Palestina eran similares a otras cultura. Sin embargo, la introducción de la demonología en el judaísmo cerca del siglo III a.C. requiere explicación especial. Esta explicación es sugerida más adelante, hacia el fin de la sección en la primer «teoría de explicación».

 

3. Condiciones de vida de los endemoniados.

La vida de los endemoniados varía mucho, dependiendo sobre todo del carácter de su enfermedad y de su status social. Los afectados en primera instancia por un endemoniado (a) son sus familiares. Así encontramos que los endemoniados (tanto niños como adultos) a menudo dejan la casa (Marcos 7:30; Lucas 8:27) y son sujetos del interés y solicitud de los miembros de su familia (Marcos 7:24-30; 9:14-29; 1:32). Los endemoniados que eran relativamente ricos podían ser fácilmente cuidados en casa (Lucas 8:3; Rosen: 64, 89) donde recibían a menudo los servicios de los mejores médicos, mientras los endemoniados de las clases más bajas tenían que defenderse a sí mismos (Rosen: 125-35).

Los endemoniados no eran confinados en sus lugares por cualquier razón. Aquellos que no eran violentos o extremadamente molestos tenían permitido estar en los lugares públicos, tales como las sinagogas, durante las ceremonias públicas (Rosen: 64; Marcos 1:21-23; Filón, contra Flaccum: 36-39).

Otros, sin embargo, que eran violentos, ya sean para sí o para otros, eran reprimidos de diferentes maneras: por guardias, por cadenas o troncos (Lucas 8:29; Rosen: 65-67). Algunos que eran totalmente incontrolables fueron excluidos y vivían en lugares como los desiertos o los cementerios (Marcos 5:1-20; Lucas 8:29) en condiciones miserables (Lucas 8:27; Rosen: 98). Muchos endemoniados fueron totalmente abandonados por su sociedad en general y eran mirados con miedo, desprecio, escarnio, ironía, abuso y algunas veces con compasión (Rosen:88).

 

4. Su tratamiento.

Hubo una extensa y desesperada búsqueda de cura de la posesión demoníaca y hubo numerosos sanadores quienes empeñaban su arte en este propósito. Los evangelios retratan una larga lista de gente desahuciada buscando sanadores (p. e. Marcos 1:32-34), especialmente aquellos que habían ganado una reputación de éxito (Marcos 3:7-12; 9:38), los fracasos de sanar no eran desconocidos (Marcos 9:18; Ant. VIII:47). Entre los numerosos sanadores (Marcos 9:38-41; Mateo 12:27; Josefo Ant. VI:166; Rosen:68), algunos eran itinerantes e iban en misiones médicas cortas (Marcos 1:39; 9:38-39; Lucas 9:1-6; Hechos 19:13), quienes probablemente incluían toda clase de sanaciones además de exorcismos (Mateo 4:24). Los exorcistas practicaban un determinado arte de sanación (Ant. VIII: 45-49) del que estaban capacitados para pasar a otros (Marcos 6:7). Este arte tenía varias facetas (Roses: 69; Bocher: 168-82): podían ser: hechicería (Mateo 9:34), magia (Marcos 9:38-39, Lucas 10:17; Marcos 16:17; Josefo, «Guerras Judías» VIII: 185), y encantos (Ant. VIII: 45, 47). Hubo naturalmente competencia entre varios sanadores, probablemente basada en distinciones de clase como también por recelo cotidiano (Marcos 9:38-41; 3:22). El proceso de sanación era entendido como un encuentro con el diablo y sus huestes, a menudo se tornaba dramático (Kee). Había una lucha terrible (Marcos 1:26, 9:20, 25) entre oponentes (Marcos 1:24; 9:20), donde el sanador increpaba bruscamente los demonios (Marcos 1:25) con su poder predominante (mateo 10:1). Las descripciones de este combate reflejan una conciencia de que la lucha era también entre el endemoniado y los demonios (Marcos 5:6-10).

 

5.Las consecuencias de su sanación.

Hubo reacciones comunes a la cura de los endemoniados, los siguientes fueron de los más frecuentes: asombro, miedo de los espectadores (Marcos 1:27; 5:15), y el deseo de parte del endemoniado sanado para seguir a su sanador (Marcos 5:18; Lucas 8:2). Estas reacciones positivas eran entendibles. Lo que requiere explicación especial son las distintas reacciones negativas tales como: la hostilidad hacia el sanador de parte de los vecinos (Marcos 5:17), hasta el punto de repudio de los sanadores (Marcos 6:10-11).

En el caso de Jesús, al menos, este antagonismo alcanza grandes proporciones y muy bien podría ser una excepción de la regla. No obstante, los evangelios describen un antagonismo funesto entre Jesús y lo que podemos llamar el «establishment». Los escribas y los fariseos calumniaban a Jesús a causa de sus exorcismos, acusándolo tanto de practicar la hechicería (brujería) como de ser poseído por el mismo satán (Marcos 3:22; Mateo 9:34; 12:24).

Como indiqué en la primera parte que el hecho de que Jesús estuvo en violenta tensión con la elite social de sus días (incluyendo a Herodes Antipas, Lucas 13:21, 32) en relación con su actividad exorcista requiere una explicación especial. Quizá alguna de las teorías desarrolladas desde el estudio científico-social moderno de la posesión y la enfermedad mental, nos ayudaría a encontrar una explicación adecuada.

 

TEORIAS DE EXPLICACION

El enfoque aquí presentado es lo que generalmente puede ser llamado teorías socio-psicológicas de salud mentalcomo una manera de intentar entender completamente el fenómeno arriba referido, particularmente la hostilidad que podría desarrollarse entre un exorcista como Jesús y el establishment por su actividad exorcista. Algunas aproximaciones a las perturbaciones mentales que son más o menos individualistas y psicológicas no nos ayudan porque dejan fuera la dimensión social y no tenemos la clase de información requerida para emplearlas. (7).

Pero otras aproximaciones sociológicamente orientadas pueden ser usadas donde nuestra información histórica es muy limitada, como lo es el caso de jesús y la Palestina del primer siglo. Estas aproximaciones entienden la salud mental y su sanación tanto en lo personal como en lo social (P.e. Kiev: 230-32; 260-63).

1. La enfermedad mental es causada, o al menos exacerbada por las tensiones sociales: esto parece comúnmente aceptado, que las tensiones sociales de varias especies son la esencia del fenómeno de perturbación mental. (8)

Las situaciones de tensión social como las siguientes, a menudo son referidas como el contexto causal de la posesión: antagonismo de clase enraizada en la explotación económica, conflictos entre tradiciones donde las tradiciones reverenciadas son erosionadas, el dominio colonial y la revolución (p. e. Lewis: 35 c. 3; Kiev: 25; 135-37, 204-05, 236, 248, 262-63, 339, 343, 364-83, 433, 465.46, 456-58; Bourguignon c: 2, 53, 54). Quizá el estudio más relevante para este ensayo sea la interpretación de Frauz Fanon sobre la enfermedad mental durante la guerra de revolución de Argelia, la situación era de colonialismo opresor justo como fue en la Palestina de jesús (Theissen, 1978). Fanon promueve una clase de fenomenología de la descolonización revolucionaria con sus efectos deteriorantes en la vida de la gente involucrada (44-58). Por ejemplo, en una mano está el nativo intelectual colonizado quien ha comenzado un diálogo con el burgués del país colonialista (44), quien puede ser comparado con los saduceos, quienes eran simpatizantes de la cultura helenista y de los romanos. En la otra mano están los nativos dominados: la mirada del colonialista arrugándolo y congelándolo, y la voz colonialista convirtiéndolo en piedra (45). Este también es llamado «lumprenproletariado», «esas hordas de hombres hambrientos, arrancadas de su tribu y de su clan» (129). Es comparable con las masas alineadas de los días de Jesús quienes estaban económicamente oprimidas, amenazadas con el desgarre cultural, y quienes buscaban libertación (Tehissen, 1977). Al empezar la descolonización revolucionaría, el «Maniqueismo primario que gobernaba la sociedad colonial se preserva intacto (59, 93): Si cualquier cosa, incrementa en intensidad como amigo y enemigo llega a ser claramente identificable». «El nativo es una persona oprimida quien permanentemente sueña en convertirse en el perseguidor». Así desarrolla un tipo de mente dividida: los símbolos del orden social - la policía, el clarín en las barrancas, los retenes militares y las banderas flamantes son al mismo tiempo inhibitorias y estimulantes para ellos y conllevan el mensaje; «no te atrevas a moverte; a menos que ellos griten, listos para atacar» (53).

¿Cómo arreglárselas con estos conflictos? El nativo robustecerá las inhibiciones que contienen su agresividad atrayéndose de los mitos terroríficos que se encuentran, frecuentemente en las comunidades subdesarrolladas. Hay espíritus maléficos que intervienen cada vez que das un paso en la dirección equivocada, hombre-leopardo, hombre serpiente, el perro de seis patas, los zombies... que crean alrededor del nativo mundo de prohibiciones, de barreras y de inhibiciones mucho más terrorífico que el mundo del colono (55). «De esta manera una persona puede llegar a desquiciarse» como estar listo para tomar acción revolucionaria inmediata (56), o bien escaparse en una orgía emocional en danza y posesión para transformar y echar fuera la agresividad. La danza y la posesión ritualizada, llegan a ser el enorme esfuerzo de una comunidad para exorcizarse a sí misma, para explicarse a sí misma. Los malos humores son inoculados (57). Pero, «un paso más y estás completamente poseído. Esta desintegración de la personalidad, este rompimiento y disolución, todo realiza una función primordial en el organismo del mundo colonial» (58).

«Porque es una negación sistemática de la otra persona; y una determinación furiosa de negar a la otra persona todos los atributos de humanidad»; el colonialismo fuerza a la gente que domina a preguntarse constantemente: «en realidad ¿Quién soy yo?». Esta deshumanización es vista en el número y profundidad de las injurias influidas hacia un nativo durante un solo día pasado ante el régimen colonial (250). En el periodo de colonización no impugnada por la lucha armada, cuando la suma de los estímulos perjudiciales pasan un cierto umbral, la actividad defensiva de los colonizados se desploma y se encuentran a sí mismos apiñándose en los hospitales mentales. Hay pues durante este período tranquilo de colonización exitosa, una patología mental regular e importante que es el producto directo de la opresión. (250-51). Aún, más, «la guerra de liberación nacional que ha soportado el pueblo argelino por los últimos 7 años es más terreno favorable de producción de desórdenes mentales, que van tan lejos como los argelinos están interesados en una guerra total (251)». Las principales perturbaciones son clasificadas principalmente como «Psicosis reaccionaria» (251). La preeminencia se le da por lo tanto al evento que ha causado el desorden. «El acontecimiento que desencadena todo es principalmente la atmósfera sanguinaria y despiadada, la generalización de prácticas inhumanas y la firme impresión de que la gente está atrapada en una verdadera Apocalipsis (251).

Fanon concluye su libro dando un número de ejemplos específicos de pacientes, las dinámicas de dichos enfermos mentales podrían fácilmente ser duplicados en la antigua Palestina. Un joven de 22 años enflaqueció físicamente y se halló en estado completo de alineación mental debido a que desarrolló un sentido de culpa por no unirse a las actividades revolucionarias. Empezó por oír voces que lo acusaban de cobardía y buscó maneras para superar su terrible ansiedad; entre otras, hizo el intento para lograr que un soldado francés lo matara. «Todo lo que quería era morir, dijo más tarde» (275).

No sólo los argelinos sino también los franceses fueron empujados hacia las circunstancias terribles de la revolución. La hija de un alto servidor público, después de que murió su padre, comenzó a desarrollar síntomas de ansiedad profunda, tales como transpiración, constricción de pecho, dolores de cabeza nocturnos, etc. Antes de la muerte de su padre ella escuchaba los gritos de los argelinos que eran torturados en el sótano de su casa, su mundo de significados se derrumbó hasta que finalmente dijo que palabras como «mi devoción paterna, su autosacrificio, su amor por este país» y otras, ya no tienen ningún significado para ella.

Fanon recalca que la perturbación mental ocurrió no sólo como reacción a eventos y circunstancias específicas («Tipo reaccionario», 254), sino también como una patología de la atmósfera (289), la atmósfera de la guerra total (270). Así hay muchas instancias de enfermedades que no pueden ser trazadas de eventos particulares, pero que son no obstante atribuibles al estado general de desorden social. Ejemplos de estos casos son el joven referido de arriba, como también el homicidio por dos jóvenes argelinos, de 13 y 14 años de edad, de una pareja europea (279); ellos los mataron simplemente porque ellos viven en una atmósfera donde «Los europeos quieren matar a todos los árabes» (270-71). Estos como otros ejemplos indican que no sólo los adultos sino también los niños son profundamente afectados por la agitación social.

El punto principal enfocado aquí, por lo tanto, es que la situación colonial de dominación y la revolución aumentan la enfermedad mental en un alto porcentaje de la población. La descripción de Fanon sobre Argelia durante la colonización francesa y la descolonización revolucionaría ilumina la situación comparable con Palestina bajo el dominio romano, que finalmente explotó en la guerra judía-romana del 66-70 d. c. También hallamos el contraste y la oposición ente la elite colonizadas (saduceos, herodianos y los fariseos conservadores) y los grupos alineados (fariseos liberales, zelotas y las masas de campesinos oprimidos). El carácter maniqueista de la sociedad vino a ser muy evidente cuando finalmente los zelotas guiaron a los judíos a la guerra del 66-70 d.c. En el nivel ideológico la apelación a los mitos terroríficos en Argelia tuvo su paralelo en Palestina en el desarrollo de la apocalíptica y la adopción de la demonología en Palestina desde la revolución macabea. Hubo también un fenómeno religioso social equivalente a la danza ritual de posesión argelino en los movimientos conducidos por Juan el Bautista y el profeta Teudas. Finalmente, como una acrecencia de todos estos desarrollos terroríficos, hubo el probable incremento de posesión de demonios como enfermedad mental, como el caso específico del joven descrito arriba, quien produjo un complejo de culpa, tiene un paralelo significativo con el endemoniado geraseno, veremos adelante.

2. La enfermedad mental puede ser vista como una forma aceptable de protesta oblicua contra la opresión o una forma de escape de ella. En la sección anterior miramos las situaciones de agitación social principalmente desde el punto de vista de la causa de la enfermedad mental en la gente involucrada. En este punto revisaremos la perspectiva y notaremos como, al menos en alguna gente, algunos tipos de desordenes mentales son propios de escapes de «curas» así como también son síntomas de conflicto social (Ward; 206, Fanon: 290; Lewis: 72; Kiev 218-19). Especialmente en la «patología psicosomática», «el organismo resuelve el conflicto de insatisfacción, en el significado económico completo. El organismo en efecto escoge el mal menor para evitar la catástrofe» (Fanon: 290).

Entre estas «curas» (síntomas) son: úlceras, cólicos, problemas de menstruación, insomnios causados por estremecimientos ideopáticos y de rigidez muscular.

En suma a estas maneras más individuales de adaptación al stress en medio del conflicto, está el fenómeno del ritual de posesión organizado como práctica de reconocimiento y aceptación. Especialmente, los antropólogos han observado este modo de ajustamiento a las condiciones intolerables en una amplia diversidad de comunidades (lewis, Bouguignon, Kiev). Por ejemplo, en Egipto, Etiopía y otros países musulmanes, las mujeres económicamente deprimidas, o aún muchas mujeres ricas que enfrentan problemas domésticos, recurren a la posesión tipo shamán como una manera de insinuar sus intereses y demandas frente a la represión masculina (lewis 79) «consiguen lo que ellos no pueden obtener más directamente» (85). En estos casos es importante notar que el sistema social no está realmente del todo perturbado, ninguno de los sexos enfrenta perder y la ideología oficial de la supremacía masculina es preservada (86). Este aspecto de posesión regularizada es una estrategia oblicua de resarcir (88). Se refleja en la observación de Fanon que hay mucho de «patología mental importante» durante el periodo de colonización exitosa (251), donde la patología no perturba al status ni social ni políticamente. Ha sido observado además que en Africa Sub-Sahara esta misma clase de posesión estaba significativamente relacionada, en el sentido estadístico, con la presencia (o presencia reciente) de la esclavitud y con la presencia de un sistema de estratificación (dos clases sociales o más) entre los hombres libres. Aún más, en una estructura social rígida donde los individuos tienen pocas oportunidades de realización y poco control sobre sus actividades diarias, la posesión... es más probable que ocurra (Bourguignon: 31).

La descripción de Bourguignon de la situación en Haití nos recuerda mucho a Palestina del primer siglo y es sugerente de posibles paralelos entre Haití y Palestina. En Haití, la diferenciación entre una pequeña elite y las masas está profundamente instalada, y la pobreza opresiva (esta dominación de masas por un pequeño grupo centralizado en el poder), frecuentes hambres y enfermedad, son temas recurrentes en una sociedad organizada en un ordenamiento jerárquico estricto, de arriba abajo. Estas condiciones conducen a la «envidia institucional» y la sospecha entre los pobres donde hay poca confianza entre vecinos, miedo de ser embrujados o de ser acusados de brujería y donde el éxito económico o político son sospechados (32). bourguignon denomina a los cultos de posesión aprobados social y políticamente que emergen en tales condiciones «cultos de protesta» en los que «la regresión, al servicio del self» ocurre como un medio de borrar el stress y los conflictos individuales. Tanto ella como Lewis entienden que estos cultos practican un tipo de «estrategia agresiva» indirecta (34) donde los desposeídos tratan con sus poderosos, el estado, la policía, el patrón, el recolector de impuestos; en una manera que no amenazan la posición social de los últimos. Este fenómeno ha sido llamado: «salvación por posesión» y un arma contra la humillación y la desesperanza. (Wallace: 143-44; J. P. Sartre en Fanon: 19).

La clase de posesión recién descrita sugiere la posibilidad que la posesión en Palestina realizó una función similar y ocurrió con un patrón social y político similar. Podría haber funcionado como un «arreglo» para la gente quien no vio otra manera de enfrentar las condiciones horrendas sociales y políticas que les tocaron en suerte. De lo poco que sabemos de las condiciones en Palestina del primer siglo estas posibilidades parecen muy semejantes. El caso del endemoniado geraseno será explorado en esta luz adelante.

 

3. Las acusaciones de locura y brujería pueden ser usadas por las clases sociales dominantes con un propósito de control social. El análisis precedente de «salvación por posesión» mostró que un factor prominente en las dinámicas del proceso era la aprobación de los cultos de posesión organizados por la(s) clase(s) denominante(s); quizá esté reconocido el valor de este fenómeno como una válvula de escape que los ayudó al control de las clases dominadas. Ahora, si uno cambia el enfoque ligeramente, otro factor cercanamente afín al propósito de control social se aparece; nominalmente, la(s) clase(s) dominante(s) de una sociedad desean actualmente definir la enfermedad mental y ve a los sanadores en una forma tal como efectuar la neutralización, sino el actual ostracismo de miembros indeseables de la sociedad; p.e. la gente que desafía al status quo, esta clasificación negativa, es en efecto la otra cara de la moneda de la posesión como protesta. En último caso, los miembros más débiles de una sociedad en crisis protestan contra los más fuertes por medio de la posesión, mientras en la anterior, la gente más fuerte categoriza a los más débiles de una sociedad para neutralizarlos y conservar la presente posición privilegiada de los más fuertes. Mientras el más débil ve «salvación por posesión», el más fuerte ve «salvación por ostracismo». Hay que decir que las acusaciones de locura y brujería como posesión se incrementan en los tiempos de inquietud social. (Bourguignon: 53; Rosen: 5-17).

Las dinámicas de este proceso han sido observadas en las sociedades triviales, clásicas, occidentales y modernas (9). En sus estudios antropológicos Lewis nota esta relación simbiótica entre lo que llama «posesión periférica» (p.e. poseción por protesta) y las acusaciones de hechicería o brujería (120-22), y describe las dinámicas de los últimos como sigue: las acusaciones de hechicería y brujería en contras» (con la posesión periférica) representando como ellos hacen más y drástica y directa la línea de ataque, a menudo ven separar insufribles relaciones tensas. Así, si el subordinado poseído patea contra el aguijón en intervalos regulares aquellos que presionan los cargos de brujería patean sobre las huellas completamente. Las acusaciones de brujería representan una estrategia distanciada que busca desacreditar, separar y negar lazos, y finalmente imponer separar la identidad (121). Este es a menudo el caso que guía a los chamanes (exorcistas) «son susceptibles de ataque y denunciadoscomo brujos». Especialmente aquellos quienes asuman un rol positivo, activo y sobre todo militante están realmente en peligro de exceder los límites de la tolerancia. Ellos están refrenados en checar por acusaciones de brujería con que han sido designados para desacreditarlos a ellos y disminuir su status... Estos controladores de espíritus advenedizos, por su poder sobre los espíritus, sospechados de causar lo que ellos curan (122). Así mismo, muchos soñadores son contemplados y vistos así mismos como siervos de su sociedad (Kiev: 460:62), transgreden un poco los límites de su integración y se convierten en amenaza para la estabilidad de su sociedad. Este fenómeno será un ingrediente especialmente importante en la proposición ofrecida abajo para explicar el conflicto de Jesús con los líderes de su sociedad. Este aspecto del análisis de Lewis (170-77) sugiere la posibilidad de que algunos endemoniados eran anteriormente exorcistas quienes fueron calumniados por los miembros dominantes de la sociedad («El tiene un demonio», Mateo 11:18; análogamente, Marcos 3:21-22) con el propósito de detener sus actividades que han llegado a ser molestas. Estos como también otra clase de endemoniados, podrían ser casi parias por definición.

El control social puede cumplirse no sólo a través de acusaciones de brujería y hechicería, sino también por acusaciones de locura. De acuerdo al reconocido crítico de la psiquiatría moderna Thomas Sasz, este último método es común en el mundo moderno y es practicado por la misma profesión psquiátrica. La manera de definir la enfermedad mental por la profesión psiquiátrica es la contraparte moderna de las antiguas acusaciones de brujería, y así como la última sirvió a las necesidades y los intereses de aquellos que dominaban la sociedad, así la psiquiatría moderna sirve de manera similar ahora (21). En la sociedad moderna los «sanadores» son parte y parcela de la estructura social establecida, así como lo eran en las sociedades primitivas (Kiev: 161, 2093-5, 461-62).

Sin delinear todos los aspectos de la compleja teoría de Sasz sobre la enfermedad mental, la psiquiatría y la sociedad, ni hablar de su filosofía libertaria subyacente, para nuestros propósitos es suficiente observar lo siguiente: Sasz niega (rechaza) un paralelismo unívoco entre la enfermedad física y la enfermedad mental, porque la última tiene aspectos morales y políticos, en su desenvolvimiento personal es esencialmente moral y político (2). Este es el caso de la gente que llamamos «loca» tiene... tomada una posición en los asuntos realmente significativos de la vida cotidiana (6,20-21). Así cuando los psiquiatras con su posición autoritaria en la sociedad, definen a la gente como enferma mental, su pensamiento presume estar haciendo juicios científicos neutrales; ellos son, sin embargo, abogados partisanos de un partido en un conflicto y oponentes de otro (6). Ellos son partisanos porque la norma con la que la desviación es medida es un estándar psicosocial y ético, no un estándar médico (15), y porque los conflictos entre valores son la principal fuente de conflictos en las relaciones humanas (22). Los psiquiatras están realmente dictando socialmente juicios morales significantes en la gente cuando afirman que una persona está enferma mentalmente (26), y por estos medios ellos ayudan a «moldear la sociedad apoyando ciertos valores y oponiéndose a otros» (27).

De esta manera los enfermos mentales han sido saqueados de sus derechos y poderes para clasificarse así mismos y a otros, y han sido tratados solamente como objetos de clasificación por la sociedad (53-54). Los psiquiatras ayudan a desarrollar la retórica y la ideología por medio de la cual las clases dominantes de la sociedad son capaces demarginar a aquellos que sostienen valores e ideologías contrarias. Las sociedades son naturalmente defensivas sobre y hostiles hacia los desviados (c.a.). El análisis de Sasz toca lo que Fanon ve como sociedades opresivas inclinadas especialmente a usar este método de control social. Tales sociedades necesitan una ideología como las de los psiquiatras para justificar sus intenciones y propósitos y su uso del poder policiaco excesivo (122; Fanon: 293-303). Aquellos depositados en instituciones mentales son a menudo encerrados no porque sean peligrosos o realmente enfermos mentales sino simplemente «porque ellos son víctimas propiciatorias de la sociedad» (121) /10/. Sasz cuenta particularmente el ejemplo de un hombre quien robó dulces por valor de cinco dólares cuando tenía dieciséis años y pasó los siguientes treinta y cuatro años en instituciones mentales. El juez de Nueva York que lo recompensó con $ 115,000 como compensación en 1966 dijo lo siguiente en su decisión: «En un sentido la sociedad lo rebajó como subhumano, lo manejó como demente y luego usaron la demencia como una excusa para encerrarlo indefinidamente» (106).

El ejemplo de arriba demuestra que no sólo el carácter de la sociedad está involucrado en este proceso de deshumanización, sino también el carácter de las personas quienes son el sujeto de este asesinato psíquico. Tú puedes llamar a una persona «esquizofrénico»y algo pasa con él, le llamas a una rata «rata» y a una roca «granito» y no les pasa nada (191). A través de clasificar personas como enfermas mentales, la sociedad gana control sobre las personas y destruye su autoprotección y degrada aun más de lo que ya lo fueron originalmente. Complementando, el arte social de clasificar las personas es el acto personal de autodesintegración. Así, el resultado final es que la clasificación de gente como enferma mentalmente es un caso más de dominación de los hombres sobre sus semejantes (139), entre otros, como la esclavitud y la inquisición. Es importante enfatizar en vista de estas tres teorías como completamente social el fenómeno de la enfermedad mental y su tratamiento. Los antropólogos han sustentado esto para las comunidades primitivas (Kiev: 230-32, 260-61, 262, 63, 447, 450); señalando especialmente cómo muchos sanadores tradicionales son parte y parcela del sistema social (Bourguignon sección 2, y 33, 38, 56, 57), en contraste con los sanadores carismáticos excepcionales no tradicionales (Geertz: 100-101) y por supuesto este entendimiento sociológico es la base de los análisis del fenómeno moderno de Fanon y Sasz. Ahora puede ser que en este punto, tengamos alguna ayuda para entender las tensiones que se desarrollaron entre Jesús y las autoridades públicas tales como los fariseos y Herodes sobre su actividad exorcista. Es posible que en alguna forma, Jesús rompió el patrón dominante de acomodación en la sociedad, particularmente la acomodación que se mantenía entre los miembros fuertes y los débiles de la sociedad con relación a los endemoniados y su tratamiento. Si esto fue así, esto ayudaría a dar cuenta del rechazo de Jesús y su eventual ejecución.

Por medio del uso de categorías de las Ciencias Sociales modernas ha sido presentada la evidencia de la vida de los endemoniados y las sanciones en la Palestina del primer siglo. Algunas de las más importantes teorías científico-sociales también han delineado algunas sugerencias preliminares para entenderlos y son ofrecidas como referencia para entender la Palestina del primer siglo. Ahora nuestra tarea será aplicar estos hallazgos teóricos más directamente al ministerio de Jesús en su papel de exorcizador. De esta manera esperamos traer más luz en todo el ministerio de Jesús. Al hacer esto, no es necesario seguir o aceptar completamente las actuales investigaciones y teorías científico-sociales. Uno puede usar especialmente las teorías como sugerencias estimulantes para entender más plenamente aspectos análogos de la vida de Jesús para los que ahora tenemos bastantes buenas evidencias, así como también levantar nuevas preguntas que guían las nuevas investigaciones y, esperamos nueva comprensión. De esta manera uno podría esperar mejor comprensión del ministerio de Jesús como un todo.

 

3. UNA SOLUCION SUGERIDA PARA EL PROBLEMA DE JESUS COMO UN EXORCISTA

Proseguiremos nuestra indagación preguntando primeramente sobre las implicaciones sociales y las consecuencias que habrían tenido las sanaciones de endemoniados realizadas por Jesús. Podríamos empezar a responder esta pregunta tomando junto el material de la sección primera con las evidencias concernientes a las afinidades exorcistas de Jesús delineadas en la primera parte de este ensayo.

La posición demoniaca y su ideología fueron partes integrales de la acomodación social de los judíos de Palestina en el primer siglo por las condiciones de su época. Estas condiciones son aquellas típicamente del período helenístico, /11/ particularmente aquellas asociadas con período de la denominación Romana (Brown). Como sugerí arriba la fuerte aparición de rupturas culturales del período helenístico trabajo el simbolismo de los demonios en un lenguaje común empezando en el tercer siglo a.c. Esto incluye la dominación política y económica y la explotación, particularmente, la erosión amenazada de amplias costumbres tradicionales y creencias que poseían.

Puede ser que le simbolismo del demonio no sólo le sirvió al oprimido para expresar su degradación, sino también (como Szasz) como el medio para que por el miedo, la clase dominante sometan a aquellos que protestan contra sus opresores. Ellos podrían hacer esto acusando a su de posesión de demonios. En la otra mano, Por otro lado, los saduceos, quienes no aceptaban la demonología quizá rehusaba aceptarla en el campo en que el bien y el mal eran no del todo terroríficos intentaban despojar al oprimido de un sentido poderoso para expresar su condición de miserable. Esto significa que el rechazo de la demonología de los saduceos podría ser sólo tan ideología (a la Marx) como los fariseos la aceptaban. Es necesario distinguir diferentes grupos y situaciones en cuanto a determinar la naturaleza exacta y dinámica de cualquier ideología demonologica particular (Olson: 69-103).

Hubo una variedad de maneras en que uno podría acomodarse a estas condiciones nuevas y rápidamente cambiantes. La variedad de respuestas está representada por grupos y partidos regulares como los saduceos, fariseos y los esenios (qumranitas. Como por la aparición de más grupos y movimientos de aparición espontánea como el conducido por Juan el Bautista y por el profeta Feudas; así como los mismos seguidores de Jesús. Pero evidentemente hubo algunos que no cabrían en uno de estos tipos de acomodación para la prevalencia del sistema de cosas y en cambio encuentran «salvación por la locura» estas personas podrían ser pensadas como parte de la acomodación de la época. Por supuesto como un extremo y una forma dramática de acomodación.

Mientras un número de endemoniados parecen ser desde las clases altas de la sociedad (ejemplo Lucas 8:1-3), el mayor número de ellos debía provenir de las clases bajas en respuestas a las condiciones económicas horrendos de la época. Esas condiciones eran suficientes para conducir a cualquiera a la locura, especialmente a aquellos más sensibles de su destitución. Las teorías científico sociales delineas arriba indican, que la posesión de demonios florecen en sus diferentes dinámicas precisamente en condiciones tales como sabemos prevalecían en los días de Jesús. La posesión de demonios era por supuesto también una parte integral de la acomodación social prevaleciente en la época. Esto se extiende a todos los aspectos del fenómeno, incluyendo la cosecha de exorcistas quienes fueron parte y parcela del sistema prevaleciente. Los endemoniados eran un síntoma visible de la enfermedad que oprimía, la sociedad Palestina del primer siglo.

Un ejemplo raro y especialmente revelador de la dinámica compleja de la posesión demoniosa indicado por los científicos sociales es la historia del endemoniado geraseno (Marcos 5:1-20). en primer lugar, creo que él representa la posesión de demonios como una «estrategia agresiva oblicua» (Lewis-32, como «una regresión al servicio del yo» (Bourguignon:34), p.e. Como siendo al mismo tiempo enfermedad y cura (Fanon: 290). Para este endemoniado es posible de «mandar a los romanos al diablo» al identificar sus legiones, probablemente la presencia romana más visible para él, con los demonios (Brown: 78-79) /12/. sin embargo, él es capaz de hacerlo sólo en forma oblicua, a través de la locura. Así es como la tensión entre su abrorrecimiento por sus opresores y la necesidad de reprimir este odio para prevenir la recriminación horrenda que conducido a la locura. Su misma locura le permite ser de una manera socialmente aceptable, lo que no podría hacer como sano, esto es, expresar su total hostilidad a los romanos, él hizo esto identificando a los legiones romanos con los demonios: su posesión fue así, a la vez, el resultado de la opresión y una expresión de resistir la. Se retrajo a su mundo interior donde él podía simbólicamente resistir la dominación romana.

Por otro lado observamos que su acomodación era aceptada por su comunidad, con ciertos límites por supuesto. Su violencia quizá reflejaba el contexto militarista de su enfermedad que tenía que ser tratada. Así el fue en primer lugar encerrado, pero cuando eso fallo fue excluido al cementerio inhóspito. En todos los aspectos el status fue preservado por las autoridades de la comunidad del endemoniado, hasta que Jesús vino y lo perturbó con la sanación del hombre.

La ruptura de Jesús de la acomodación predominante se indica especialmente por uno de los muchos aspectos enredados de la historia esto es, el miedo de algunos de los vecinos que se manifiesta en su pedido a Jesús para que salga de su territorio. Quizá podamos dar cuenta de esta respuesta lo que no parece estar directamente conectado con la perdida de los 2,000 puercos ¿o es esta otro estigma en las legiones? «Ellos son cerdos», como consecuencia de la sanación del endemoniado por Jesús trajo al descubierto del hombre y de los vecinos el odio de los romanos, el resultado podría haber sido de desastre para comunidad El hombre evidentemente era un escandoloso (Marcos 5:20), que hacia su sanación doblemente peligrosa. El hombre ha sido transformado por Jesús de un pasivo «tío Tom» en un amenazador «John Brown», Jesús aparece como un fuereño creador de problemas, los locales quieren que salga de su pueblo y que nunca aparezca otra vez. El total de las acomodaciones sufridas del endemoniado geraseno eran parte del orden de cosas aceptado, de una manera similar a los cultos de protesta socialmente aprobados descritos por los antropólogos. La historia del endemoniado geraseno, así como las otras descripciones de los endemoniados en los evangelios, sugiere que fueron maneras regular y aprobadas de manejar los endemoniados. Los endemoniados y los exorcistas tenían su lugar en el sistema social así como los saduceos, los fariseos y otros. Sólo cuando uno sobrepasaba los límites establecidos por los poderes gobernantes o grupos, ocurrían conflictos y las personas gobernantes actuaban para restituir el orden aceptable de cosas, ya sea por persuasión (como en el caso del endemoniado geraseno) o por la fuerza (como en el caso de Herodes y Jesús, discutido arriba). La acción de Herodes con Juan el Bautista es un ejemplo perfecto de este patrón de conducta (Ant. XVIII: 116-19). Tan pronto como el movimiento de Juan llegó amenazante Herodes tomó acción: Otro ejemplo es del procurador Fadu (44-46 d.C. ) que masacró al profeta Teudas (Hechos 5:36) y sus seguidores (Ant. XX: 97-98). Será posible que la actividad exorcista de Jesús en su conjunto pudiera ser entendida en términos de este modelo? Este parece ser el caso desde el comienzo entró en conflicto con las dos autoridades más importantes (los fariseos y Herodes) en conexión con su actividad exorcista. Que los fariseos tomaron distancia con Jesús como exorcista está indicado por la acusación de que: como exorcista práctica hechicería y él mismo es un endemoniado (Marcos 3:22). En el reporte de este encuentro hay la insinuación de que Jesús está compitiendo con la actividad exorcista de los Fariseos (Mateo 12:27 «hijos de fariseos» _ fariseos). En cualquier caso, el hecho de que ellos exorcicen regularmente indica que el exorcismos podría ser o era una parte de la práctica del establishment médico. ¿Por qué entonces los exorcismos de Jesús fueron más allá de los límites aceptables? ¿Cómo excedieron los límites?.

Si excluimos los celos quedan dos factores contundentes: Jesús interpretó y practicó los exorcismos distintamente que los fariseos y fue de este modo contemplado como un desviado (devianf). Jesús no solamente expresó que los exorcismos son el acto central de Dios en el mundo (Lucas 11:20). Sino que el también envió a sus seguidores en una misión (Marcos 3:14-15). Lo que también indica la importancia central que le atribuyó a los exorcismos. La interpretación de Jesús constituyó una transformación radical de los valores tenidos entre los fariseos. Ellos mismos, originalmente, había sido un partido radical y revolucionario dentro del judaísmo palestinense; pero la mayor parte de ellos ahora eran relativamente) conservadores quienes se enfocaban muy escrupulosamente en hacer la voluntad de Dios cada día /13/. esto les permitía evitar la confrontación directa con las terribles condiciones sociales y las consecuencias de sus días. Ellos estaban listos para pagar no sólo los impuestos sino al total obediencia del César a cambio de mantener su lugar privilegiado en la sociedad galileana. Ellos estaban deseosos naturalmente de practicar una clase de medicina refinada que incluía exorcismos intermitentes. Pero enfocar en el exorcismo (y otra clase de sanación es) como una forma principal de acción no estaba dentro de su esfera probablemente porque ellos entendieron; aun cuando rechazaron encararlo, la conexión entre las enfermedades de su tiempo y el sistema social colonial injusto de la que ellos eran una parte integral privilegiada. De este modo, la actividad exorcista de Jesús les debió parecer como un movimiento cultural independiente que debía finalmente ser una amenaza para su posición social. Si un buen número de los endemoniados sanados fueron como el endemoniado geraseno, esto debió haber exacerbado la relación entre Jesús y los fariseos. Por lo que ellos se movilizaron contra él.

La otra autoridad importante en Galilea con quién Jesús tuvo conflictos en relación con los exorcismos fue Herodes antipas. (Lucas 13:31-33). La respuesta de Jesús ante la noticia de que Herodes lo busca para matarlo («He aquí echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana) muestra, tanto que, para Jesús los exorcismos eran una actividad central y que fue por causa de esta clase de actividad específica que Herodes se movilizó contra Jesús». Es significativo, también, que algunos (aparentemente amigables) fariseos fueron los que más le alertaron a Jesús contra la amenaza de Herodes. El argumento precedente ha demostrado que ellos estaban vitalmente interesados en Jesús como un exorcista. En la parte de aquellos que hostilizaban a Jesús cuyo interés podría muy bien haber contado con Herodes, en el momento, sin embargo, algunos fariseos amigables con Jesús abandonaron su posición normal y previnieron a Jesús del complot contra él. La involucración de Herodes probablemente fue estimulada por la expansión del movimiento de Jesús conocido como la «misión de los doce» (Marcos 3:13-15). Los discípulos se expandieron a través de Galilea, haciendo y predicando los mismos casos que Jesús. Esta actividad le pareció a Herodes y a otros similar al movimiento de Juan el Bautista e igualmente amenazador a la posición de Herodes y de la seguridad. (Marcos 6:14-16).

De este modo entramos una vez más a las autoridades públicas respondiendo hostilmente a Jesús específicamente en conexión con su actividad exorcista, porque esta actividad amenazaba trastornar el status social y político en relación con los endemoniados. Estaban bien tener numerosos endemoniados de varias clases llenando varios apartados del sistema social y estaba bien que los exorcistas profesionales ejercieran su arte, pero no estaba bien para un exorcista no autorizado hacer mucho sobre la posesión de demonios y endemoniados. El identificó su sanación con la presencia salvadora de Dios y condujo una amplia misión de exorcismo que atrajo muchos seguidores, en consecuencia, desafiando el sistema social prevaleciente y su sistema de valor subyacente. Si la descripción de Josefo de la Palestina de la época de Jesús es correcta - que estabarelativamente libre de disturbios públicos- esta condición podría hacer de todo el movimiento de Jesús el más excepcional visible y amenazante. /14. Tal desafío tenía que encontrar la cabeza y su líder liquidado. Así que Jesús, como un exorcista tomó posesión directamente elvértice de la agitación social de sus días y antes de llegar a ser una figura pública de estatura suficiente, primero local y luego nacional, las autoridades tenían que tomar consideraciones de su movimiento. El movimiento de Jesús amenazaba consideraciones de su movimiento. El movimiento de Jesús amenazaba encender la mecha del descontento que apreció poco a poco hasta que finalmente hizo explosión en 66-70 D.C. De esta manera entonces, el primer exorcismo de Jesús lo guió inevitablemente a la crucifixión.

A través de varios estudios científico-sociales modernos ha sido posible proponer una solución al problema del conflicto de Jesús con las autoridades sobre sus actividades exorcistas. Porque, la posesión de demonios y el exorcismo eran parte integral de la estructura social y manifestaba una manera importante de su valor dominante de estabilidad social, cuándo Jesús rompe esta estructura devolviendo el golpe en su exorcismo, su mismo valor dominante de sanación social, el conflicto entre Jesús y las autoridades públicas era inevitable. Por medio de su actividad exorcista Jesús llego a ser un exorcista militante, o en términos del Antiguo Testamento, un activista profético perturbador de la paz. (Rosen:59-64).

Joomla Templates and Joomla Extensions by JoomlaVision.Com