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22 Abril 2010
LA VIDA PLENA
Hoy podemos reconocer que la cristiandad de algunos es tan amplia como una milla y profunda como una pulgada. Esto no es lo mejor: Cristo nos ofrece una vida plena. Cuando Jacobo y Juan pidieron un lugar prominente en el Reino venidero de Cristo, “Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se llegaron a él, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. Y él les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Y ellos le dijeron: Dadnos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu diestra y el otro a tu siniestra” (Marcos 10:35-37); el Maestro les respondió introduciéndolos a esta vida plena: “A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis; y del bautismo que yo soy bautizado, seréis bautizados. Mas que os sentéis a mi diestra y a mi siniestra, no es mío darlo, sino a quienes está aparejado” (Marcos 10:39-40).