Reflexiones
| 13 Mayo 2010
REGRESANDO AL PRINCIPIO
Ante el estado de cosas que privan en la sociedad de nuestro tiempo y que generan crisis económicas, morales, políticas, familiares, religiosas, etc.; y la necesidad que tenemos los seres humanos de voltear a donde podamos encontrar respuestas o ayuda que haga que las cosas cambien para bien, nos encontramos que los gobernantes toman decisiones políticas y económicas que consideran aliviarán la situación, algunos sociólogos consideran que volver la atención de la gente a la cultura permitirá un estado de cosas diferente. En realidad la respuesta está en Dios y en su Santa Palabra.

La película recientemente exhibida “Un día después de mañana” del director Roland Emmerich ha generado en muchos la inquietud acerca de los efectos reales en el medio ambiente por causa del cambio climático del planeta. La trama de la película recrea la sorpresiva destrucción que ocasiona el desbordamiento de los mares debido al descongelamiento de los polos, afectando terriblemente los países cercanos a los mismos con inundaciones, tornados, granizadas y tormentas de nieve. Las imágenes son dramáticas; las poblaciones enteras aparecen frágiles ante la furia de la naturaleza.















