Buenos administradores

¿Qué es administrar? Existen varias definiciones al respecto, por ejemplo “tener el control o el mando de algo específico”; otra definición más acorde a aquellos que estudian administración o contabilidad es “planear, organizar, dirigir y controlar todos los recursos pertenecientes a una organización con la finalidad de alcanzar los objetivos”.

En la Biblia existen algunos textos que nos invitan a esforzarnos por ser buenos administradores y a cuidar aquello que Dios nos da, utilizando las cosas que tenemos para su obra y su servicio, por ejemplo 2 Samuel 8:15 relata: “Y reinó David sobre todo Israel; y David administraba justicia y equidad a todo su pueblo”.

Pero, a ti y  a mí ¿Qué nos ha dado Dios? Quizá pudieras pensar que no tienes “nada”, o “solo soy un adolescente que lo que tengo no es mío sino de mis padres o es gracias a algún familiar o amigo”. Sin embargo no todo lo que poseemos es sólo material. Existen otras cosas que Dios nos ofrece como: talentos, dones, aptitudes, destrezas, aprendizajes; esos son regalos que el Señor nos da como sus hijos y es ahí cuando tenemos que ser como David, administrar con justicia y equidad aquello que tenemos, procurando servirle a Él.

Ahora bien, ya que conocemos un poco de lo que Dios nos ofrece, es importante reconocer que te encuentras en la edad adecuada para adquirir conocimientos que en el futuro te pueden servirá para realizar ciertas actividades: desde algo tan simple como barrer, trapear, lavar el baño, cambiar un foco, lavar trastes, lavar el carro,  cocinar, conocer tu ciudad, saber abrir la llave del gas –que aunque no lo creas hay personas adultas que no lo saben hacer–; hasta otros conocimientos más complejos que aprendes en la escuela como las ciencias, matemáticas, química, física, español, inglés, algún taller. Cada uno de ellos, con la dirección de Dios, te puede dar otra perspectiva para entender mejor Su Palabra.

¿Para qué me servirán estas cosas?

En lo personal, me ha ayudado cuando he servido en la iglesia, porque déjame decirte que no solo se trata de estar en el ministerio de alabanza o en el departamento de adolescentes, sino de estar cuando hay que visitar a algún hermano, ir a hacer el aseo de la iglesia, brindar ayuda cuando hay actividades, ir a la tienda, hacer cuentas de alguna venta, ayudar a algún hermano con alguna tarea que ya no puede realizar por la edad o porque no lo sabe, explicar a los hermanos alguna materia que a nosotros se nos facilita, además de muchas actividades que podemos realizar y que seguramente ya tienes en mente. Es con estas “pequeñas” pero significativas tareas que ponemos en práctica lo Dios nos dice.

Es importante entender que aquello que tenemos, es decir; “los dones que Dios nos da”, no son para sentirnos superiores a los demás, y tampoco es para guardarlos y no utilizarlos, son para estar al servicio de la iglesia, al servicio de aquel que nos los ha dado, para compartir ese conocimiento y/o enseñar esa tarea que solo yo sé realizar a alguien más, es asumir el “discipulado” para luego autoevaluarme y, como se mencionó en una de las definiciones de “administrar”, saber controlar lo mejor posible mis conocimientos para poder aplicarlos en el lugar y en el momento correcto.

Recuerda que somos un cuerpo en Cristo, que cada uno tiene una función y que tú eres parte de él siendo capaz de ayudar a mejorar tu iglesia, tu familia, tu entorno, pero, sobre todo, mejorar la persona que eres, de ser mejor hijo, mejor hermano, mejor amigo, mejor ciudadano, mejor siervo e hijo de Dios.

Sé un buen administrador de tus dones, utilízalos de una manera sabia y acorde a lo que somos, hijos de Dios, y sigue preparándote, en conocimiento y en destrezas, porque siempre hay necesitados de Dios y tú eres un medio para acercarlos a Él a través de las habilidades que adquieras.

“Habiendo preparación, no hay preocupación” Sensei Kazuo Imai.

Lic. en Contabilidad y Finanzas Israel Cruz Pool

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