EL AMOR DE PAREJA EN LA TERCERA EDAD.

Cuanta ternura y alegría provoca el observar a una pareja de adultos mayores caminar por la calle tomados de la mano, el amor que se profesan es realmente inspirador; algunos pensamientos en las redes sociales también tienen el mismo efecto: vi una imagen que me hizo meditar mucho en lo ideal y precioso del amor maduro, en la postal se observaba a un anciano peinando a una mujer mayor, con ternura le trenzaba su cabello teniendo en su rostro una hermosa sonrisa y la leyenda que decía al pie de la foto: «Ella quedó ciega, pero él tenía ojos para mirar todavía su belleza, así que con ternura, diario la peinaba».

Así como la postal que acabo de describirles, hay también canciones populares, que, en este mismo sentido, reflejan cómo a pesar de todo, al final lo mejor es estar al lado del amor de tu vida, el escritor Rafael Ferro en su canción «Cómo han pasado los años» comparte estos versos:

Cómo han pasado los años

Cómo cambiaron las cosas

Y aquí estamos lado a lado

Como dos enamorados

Como la primera vez.

Cómo han pasado los años

Qué mundo tan diferente

Y aquí estamos frente a frente

Como dos adolescentes

Que se miran sin hablar.

Los versos de este autor, nos dejan ver una realidad que vive nuestra sociedad, y es que al ser humano le resulta hermoso estar bendecido con el amor, y tener esta bendición en la edad madura, es realmente un regalo de Dios. Nuestro Padre lo menciona diciendo: No es bueno que el hombre este solo. Sin embargo, también es una realidad que al paso de los años cambian muchas cosas: la rutina, el cambio de carácter, las emociones a flor de piel, el considerar «cursi» o ridículo expresar sentimientos a esta edad, hacen que el amor de pareja se deteriore y poco a poco se vaya marchitando.

El amor maduro, es resultado de años de convivencia, de haber pasado por miles de sucesos, algunos difíciles y otros llenos de gozo, y a pesar de todo seguir procurando el bienestar del ser amado. La Biblia nos menciona: Sea bendito tu manantial; y alégrate con la mujer de tu mocedad. Como cierva amada y graciosa corza, sus pechos te satisfagan en todo tiempo; t en su amor recréate siempre (Proverbios 5:18-19, RVA1909). Y en su amor recréate siempre, es aquí en donde se rompen los límites de tiempo, Dios nos dice que es posible, ser amados aun en nuestra vejez.

El escritor Pablo Hoff en su libro «El Pastor como consejero» menciona que hay factores que conducen a la armonía matrimonial y que, por supuesto, provocan ese amor que traspasa los tiempos, entre ellos el respeto mutuo y la comunicación.

El respeto

Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer reverencie a su marido (Efesios 5:33, RVA1909). El respeto es uno de los factores más importantes para la armonía matrimonial. Es tan esencial como el amor, se mantiene el respeto matrimonial tratándose el uno al otro con cortesía, consideración y cariño, que agradable es pedir las cosas por favor y dar las gracias con una voz sincera y amable, la comprensión en los momentos difíciles, cuando hay desánimo o tristeza. Incluso el silencio cuando miramos que desea meditar y estar a solas, forman parte de ese respeto.

Un conferencista anuncio su tema así «¿Cómo puede el marido conseguir que su esposa lo trate como si fuera un rey?» En su discurso, contesto la pregunta diciendo «Tratándola a ella como si fuera una reina».

«Una cosa que quita la confianza y el respeto mutuo entre los cónyuges es criticarse el uno al otro ante otras personas, es una experiencia humillante que produce resentimiento y amargura», dice Tim LaHaye(1)

Nunca, nunca ventile usted las faltas, debilidades o deficiencias de su consorte ante otras personas, no lo critique jamás ante sus amigos o parientes. Si no le gusta el comportamiento de su cónyuge con respecto a algún asunto, debe compartir su actitud solo con dos personas, Dios y su consorte no hay nada que haga que una persona se sienta más menospreciada, que saber que su cónyuge ha sido desleal criticándola ante personas de fuera del hogar.

El resultado de un amor maduro y sincero, es el respeto mutuo. Tiene sus bases en la sabiduría y prudencia cuidando la forma de dirigirse el uno al otro, el cuidado al hablarle, cuando están delante de personas ajenas a la familia, pero también en lo íntimo. No importando la confianza que se tengan por el paso de los años.

El respeto se gana,

no se impone

Una de las formas más hermosas de ganar el respeto de nuestro ser amado, es responder a lo que se espera de mí, el cuidado de los roles que me corresponden dentro del matrimonio produce agradecimiento y acrecienta el amor, porque el saber los sacrificios que hace nuestra pareja en favor del matrimonio y familia, producen admiración, gratitud, pero sobre todo, respeto.

Una mesa limpia y una cena muy cuidadosamente preparada por parte de ella, por ejemplo; o el cumplimiento responsable de la provisión para el hogar, por parte de él. Aunque en esta época muchas parejas tienen que compartir la responsabilidad de la provisión para el hogar y en consecuencia ambos trabajan. Que hermoso es cuando en el hogar, de la misma manera, ambos comparten los quehaceres y la atención de los hijos. Una palabra y un gesto de gratitud es una manera de mostrar el respeto por el esfuerzo que el compañero(a) realiza.

La comunicación

en el matrimonio

de la tercera edad

Un par de ancianos resolvían sus conflictos, dejándose de hablar, a veces uno de ellos pasado el enojo, condescendía con el otro e iniciaba la conversación, y así pasaban su molestia, pero uno de esos días el enojo de la abuela había sido muy grande, así que prolongando por más tiempo su silencio, logró desesperar al abuelo, quien tratando de romper esa situación, le preguntaba una y otra cosa, pero ella no contestaba nada, dándose la vuelta y dejándolo solo. Un día, el abuelo, en un intento desesperado por romper ese silencio, empezó abrir cajones, comenzó por las alacenas, sacando y esculcándolo todo, iba de cajón en cajón, roperos, cocina, todo sacaba, y la abuela solo lo miraba, viendo el desorden tremendo que él hacía, desaforado buscaba, sin encontrar lo que buscaba, hasta que la abuela viendo todo el caos que hacía, intrigada pregunto… ¿Bueno, pues que buscas?, a lo que él contesto: ¡Ya lo encontré! ¡Era tu voz!

Una buena comunicación es poder decir de una forma correcta, prudente y sabia, lo que deseo, la comprensión en las diferencias que tenemos como son físicas, emocionales, mentales, deben ser tomadas en cuenta. Una conversación significativa es aquella en donde con seriedad y cuidado trato con mi pareja mis metas, mis ideales, ilusiones y anhelos, o mis desacuerdos esperando comprensión, pero también entendiendo que de igual manera mi cónyuge tiene las mismas necesidades y que juntos podemos llegar a acuerdos y metas de pareja. Hay mucho de qué hablar al respecto, solo tocaremos algunas bases:

Actitudes que debemos

evitar en la comunicación:

1. Enojarse, defenderse vigorosamente y señalarle sus fallas, no sirve de nada y solo crea resentimiento.

2. Desoír la queja y seguir como de costumbre, le dice a tu pareja que no le escuchas.

3. Sentirse ofendido y limitarse a permanecer callado, es una actitud muy cruel «Los palos y las piedras rompen los huesos, pero el silencio rompe el corazón». El silencio prolongado manifiesta ira vengativa y falta de respeto a la otra persona, es un paso para aislarse de la pareja pues quita el amor que queda en el corazón.

4. Evitar la confrontación, guardar resentimientos no son la solución, nuestro rostro refleja cuando no hemos perdonado y eso lastima mucho a nuestro cónyuge.

Pasos para una buena

comunicación

• Busquen el perdón de Dios y su dirección.

• Pidan la dirección de Dios para no herir.

• Elijan el momento apropiado, dejen pasar el enojo y a solas procuren el bien.

• Hablen con amor, con verdad, con palabras suaves y de cariño.

• Busquen la forma asertiva de decir las cosas.

• Mostrar gratitud el uno con el otro cuando sus quejas sean escuchadas.

La comunicación y el respeto son la base de una relación madura, el amor se fortalece aun cada día más cuando es nuestro Padre Dios quien cuida nuestros labios y nuestro ser de no lastimar a quien más amamos. Dios nos permita mirar que al cuidar de nuestro cónyuge no solo logramos su bien sino también es una forma de darle gracias por permitirnos estar al lado del amor de nuestra vida.

Bibliografia

(1) Tim LaHaye, How to be happy though mamed, 1968, pp 37,38

Pablo Hoff, Editorial vida, «El pastor como consejero», pp 71

Santa Biblia. Reina Valera Antigua (RVA).

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