En lo prospero y en lo adverso

EN LO PROSPERO Y EN LO ADVERSO

En lo prospero uy en lo adverso. El cristiano ante las dificultades.

«Cuando aprendemos verdaderamente que la vida es difícil, cuando lo entendemos y lo aceptamos, entonces la vida deja de ser difícil. Porque una vez aceptado, el hecho de que la vida sea difícil ya no tiene importancia», afirmó Scott Peck en su libro «La Nueva Psicología del amor».

A menudo, en el fondo del ser se encuentra el anhelo de que no existan problemas en la vida. La razón es que éstos, implican sufrimiento, provocan sentimientos desagradables, dolor. Si bien es cierto que, no todo en la existencia es adversidad, también es cierto que no todo es prosperidad. En el peregrinaje por la vida se encontrarán tanto momentos de felicidad y plenitud como momentos de desdicha e insatisfacción. Son esos momentos problemáticos, los que es necesario también asumir como parte de la vida.

En el ministerio pastoral, se encuentran estas dos realidades. Se viven momentos dolorosos y también momentos gratos. Un rasgo de madurez es el asumir estas dos caras de la vida como posibles, de tal manera, que, cuando sucedan, se enfrenten, ya sea para gozar y disfrutar (en el caso de lo grato), o para analizar y resolver (en el caso de lo problemático). Hacerlo traerá crecimiento, aprendizaje, fortalecimiento del carácter.

En la Biblia, encontramos numerosos ejemplos de estas dos realidades. Uno de ellos es el testimonio del apóstol Pablo. Sus cartas reflejan las bondades y los dolores que implica el ministerio. Él vivió la alegría del amor fraternal de sus hermanos filipenses, así como el cuestionamiento respecto a su apostolado por parte de un sector de la congregación en Corinto. Experimentó el gozo de ver la obra del Señor expandirse, y vivió el dolor de las persecuciones.

La vida de Pablo es un ejemplo de cómo afrontar las adversidades y disfrutar las bendiciones de la vida. En Hechos 20:17-38 encontramos un discurso que ha sido denominado por muchos como su testamento de fe. Él presiente que su muerte está cercana. Por eso, ante los líderes de la iglesia de Éfeso, llamados ancianos, realiza un recuento de su vida ministerial. Este emotivo discurso en Mileto contempla tres actitudes fundamentales que lo han guiado a lo largo de su camino de servicio al Señor:

La humildad. A veces, el que anuncia corre el riesgo de remitir todo a sí mismo, de juzgar la respuesta de las personas sólo según su particular criterio, de no asumir su responsabilidad cuando las cosas no salen según sus planes. Pablo, por el contrario, reconoce que ha servido al Señor con toda humildad, en las penas y pruebas.

Será la humildad la que permita asumir los propios errores cuando las cosas no van bien. La que posibilite la no personalización de los conflictos, de tal manera que se separe lo que son ideas y conductas de las personas en sí, asumiendo el propio criterio como una perspectiva de la realidad, pero no la verdad absoluta.

La entrega. La entrega del apóstol alcanzó los niveles más dramáticos en los momentos de persecución. No se limitaba a los momentos en que todo era a su favor. Era una actitud permanente, sobre todo, ante lo adverso, complicado y problemático que muchas veces fue el predicar a Jesucristo en su tiempo.

No es lo mismo ser entusiasta un día que hacer de la propia vida una ofrenda permanente para el Señor y su obra. El entusiasmo de un día puede provocar el aplauso y reconocimiento. La entrega de toda la vida tiene la eficacia del grano de trigo enterrado; en ocasiones será reconocida, pero otras no, sin embargo, dará fruto. Asumir el ejemplo de Pablo implica el total compromiso en la obra del Señor, en medio de cualquier entorno, sobre todo en los contrarios, comprendiendo que a veces habrá resultados favorables, pero por momentos no.

La fidelidad. La Misión está llena de riesgos, de cansancios, de búsqueda de compensaciones. El apóstol así lo asumió hasta el final. Es vital hacer propio el ejemplo del Pablo, pues para él, lo relevante y que daba sentido a su vida era cumplir el encargo del Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es gracia de Dios.

A menudo, la fidelidad se confunde con el aguante. Como si se tratara de soportar una loza extremadamente pesada sobre las espaldas. Asumirla así produce agotamiento y frustración, detiene la creatividad y frescura. Pues más que aguante, la fidelidad implica resistencia, pasión, consistencia, congruencia, integridad, y amor en el servicio al Señor.

Así como el apóstol Pablo, tenemos otros testimonios de personas comprometidas hasta la muerte con la Misión. Uno de ellos es el del japonés Toyohiko Kagawa. «Él se formó en la Universidad Presbiteriana de Tokio y en el Seminario Teológico de Princeton (1914-1916), sufrió cárcel por defender los valores de Cristo con los más desfavorecidos, apoyando sus reivindicaciones laborales, viviendo pobremente entre los pobres (“Para trabajar entre los pobres tengo que ser pobre”: se le conoció como el “Santo de Shinkawa”, por haber trabajado en los barrios bajos de ese distrito), luchando por la paz en el fragor de su beligerante patria… Ecologista, antirracista, novelista de éxito (casi todas sus ganancias iban para los pobres), ensayista (escribió cerca de 150 libros), en vida se le nominó en dos ocasiones para el Premio Nobel de Literatura (1947 y 1948) y para el Nobel de la Paz (1954 y 1955)»1.

He aquí uno de sus poemas:

«Nunca diré

Que estoy ocupado:

Aquellos que ayudan

A los atribulados

Deben esperar siempre

Estar ocupados.

Cristo era tan asediado

Por las multitudes

Que no tenía tiempo para comer.

Él dijo: “Al que tiene,

Se le dará más.

Y al que no tiene,

Hasta lo poco que tiene

Se le quitará”.

Lo que quiere decir

Que si no usamos

Todos nuestros poderes

Los vamos a perder…

Entonces, también, el problema es

Que debemos hacer nuestro trabajo

De todo corazón;

No nos cansamos de hacer

Lo que nos gusta hacer.

Pero lo más importante,

Nuestro consuelo y fortaleza

Vienen solo cuando

Dios Mora en nuestras almas

Trabajando junto a nosotros»2

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El EVANGELIO Y LA JUSTICIA SOCIAL

El EVANGELIO Y LA JUSTICIA SOCIAL

Papá, tú oras por los enfermos, ¿pero, por qué no das medicamentos?» Mi padre me respondió: «Yo no soy médico». Aquel día nació mi vocación»(1) Así describe Denis Mukwege, el origen de su propia historia en favor de los menos favorecidos, quien como médico ginecólogo ha invertido más de veinte años en ayudar a mujeres que han sido víctimas de violación sexual desde su hospital en la República Democrática del Congo. Hace sólo unos cuantos días fue galardonado junto con la activista Iraquí, Nadia Murad, con el aclamado Premio Nobel de la Paz, por sus esfuerzos en combatir el abuso sexual, principalmente hacia las mujeres, como arma de guerra. Hijo de un pastor cristiano y criado en el seno de una familia cristiana pentecostal, el Dr. Mukwege profesa abiertamente su fe en Jesucristo, quien además de su labor como médico, participa como predicador laico en una iglesia protestante local de su comunidad. En alguna ocasión ha expresado que: «La iglesia de hoy y de mañana tiene ante sí numerosos desafíos, ya sea el climático o los relativos al terrorismo, las personas migrantes, refugiadas, heridas de guerra y víctimas de la violencia sexual y los poderes corruptos que, sobre todo en África, crean y destruyen constituciones a su antojo para preservar sus intereses en detrimento de la población. Si somos de Cristo, no tenemos más alternativa que ponernos del lado de las personas débiles, heridas y refugiadas, así como de las mujeres discriminadas […[ si somos de Cristo, debemos hablar, debemos denunciar el mal. Dios otorgó a la iglesia el don de la palabra para que sea la voz de las personas sin voz a fin de liberar a los cautivos y esperar siempre el advenimiento del Reino de Dios»(1)

Cuando escuchamos o leemos noticias y declaraciones como estas, es casi inevitable cuestionarnos acerca de cuál debería ser el papel de la Iglesia de Dios en la sociedad actual ante los abusos y las injusticias que se cometen diariamente prácticamente en todos los entornos culturales y geográficos. Hay quienes expresan que precisamente ejemplos como el de Denis Mukwege son los que deberíamos tomar en cuenta para desarrollar ministerios dentro de nuestras congregaciones y así realmente tener un impacto en la sociedad llevando de esta forma el amor de Dios hacia los menos favorecidos. He escuchado a otros tantos que afirman que la misión encomendada a la Iglesia por el Señor Jesucristo tiene que ver más bien con la proclamación del evangelio y el dar a conocer Su Palabra y no necesariamente en llevar a cabo una acción de beneficio social. Y aún en medio de ambas posturas pudieran estar aquellos que muestran un gran desinterés en reflexionar acerca del llamado que Jesucristo nos hace y de la misión que tenemos como ciudadanos del Reino de Dios en este tiempo actual. ¿Qué espera Dios de Sus Hijos ante temas como estos? ¿Cómo debemos actuar los cristianos ante la injusticia social? ¿Es acaso que la Iglesia debería ser un participante activo de las iniciativas que buscan un entorno más favorable para la humanidad, un ambiente más pacífico, equitativo y justo para todos? ¿A caso la sola predicación del Evangelio no es suficiente para cambiar la vida de las personas? ¿Debería ser la Iglesia la principal voz de aquellos que sufren en el mundo y nuestra labor la de una dignificación de los menos favorecidos?

Muchos han señalado que la Iglesia actual no está haciendo lo suficiente para mejorar nuestra sociedad y que el Cristianismo que no se traduce en acciones concretas de ayuda social termina siendo inútil. Por ejemplo, en América Latina han surgido movimientos como la denominada Teología de la Liberación, que busca orientar el pensamiento y el actuar cristiano hacia un énfasis primordial en la liberación de la opresión de los más pobres argumentando que éste es el énfasis primordial del ministerio de Jesucristo y, por tanto, de Su Iglesia. Sin embargo, aunque en apariencia este tipo de movimientos pareciera tener un sustento bíblico, quienes se inclinan hacia ellos corren el riesgo de dejar de lado la centralidad en el Evangelio y pretender que la obra salvadora de Jesucristo se trata solamente de aliviar los malestares de la humanidad, brindar igualdad de oportunidades a las personas y mejorar nuestro estado actual (económico, de salud, educativo, laboral, político, etcétera). Pero el problema es que cuando se antepone las necesidades de las otras personas como el objetivo principal de la obra de Jesucristo, se pierde de vista que el problema más grave de la humanidad es la separación de Dios por causa del pecado y no las carencias o problemas que se experimentan en la vida (las cuales terminan siendo consecuencia del pecado en el que estamos sumergidos todos). La Biblia expresa claramente que todos necesitamos ser redimidos del pecado (Eclesiastés 7:20; Isaías 53:6; Romanos 3:23, 5:12) y ser reestablecidos en nuestra relación con nuestro Creador para que entonces podamos tener vida verdadera, ya que fuera de esa relación estamos muertos en nuestra propia condición delictiva (Efesios 2:1). Esto es algo que solamente se puede lograr mediante el arrepentimiento y la fe en el Hijo de Dios como Salvador (Mateo 1:21; Marcos 1:15; Mateo 4:17; Romanos 3:22-26), y es primordialmente lo que las buenas noticias del evangelio vienen a anunciarnos: que en Cristo Jesús tenemos redención (Colosenses 1:13, 14; Tito 3:5, 6; Efesios 1:7). Es precisamente esa nueva vida en Jesucristo, que aún a pesar de que en esta vida alguien atraviese el peor de los valles de oscuridad, el Creador de los cielos y la tierra le asegura la esperanza de una vida futura en la que nunca más habrá dolor, ni llanto, ni lamento alguno y donde Dios mismo more en medio de la gente (Apocalipsis 21:3, 4). Es importante recordar todo esto, porque es atractivo pensar que Dios envío a Su Hijo (y ahora a Su Iglesia) en primer lugar para dar una mejor calidad de vida a las personas, pero el evangelio Bíblico nos habla de algo mucho más trascendente.

Sin embargo, aún reconociendo que El Reino de los Cielos no es lo que normalmente la gente espera y que no se trata exclusivamente de mejorar nuestra realidad presente, no podemos pasar por alto las múltiples ocasiones en que Jesús mismo habló de la importancia de amar al prójimo como a nosotros mismos y el haber demostrando con hechos sus palabras al acercarse a los marginados para escucharlos, consolarlos, sanarlos, dignificarlos y por supuesto, perdonarlos. Tampoco podemos ignorar que la justicia es uno de los atributos de Dios y que como reflejo de ello espera que la humanidad ejerza esa misma justicia entre unos y otros. Si hacemos una lectura honesta del texto bíblico, encontraremos que desde Génesis (4:10) hasta Apocalipsis (18:5, 13, 15, 24), el Señor demanda de su creación actuar con dignidad, respetar la vida, cuidar de los más vulnerables, practicar el derecho y abogar por aquellos que no pueden defenderse por ellos mismos. Así mismo, condena severamente a aquellos que no actúan conforme a esta expectativa. Dios siempre ha condenado la maldad y el daño que ésta genera entre las personas y hacia la creación entera. Por esto es que muchas de las leyes que Dios estableció para su pueblo tenían la intención de proteger a los más vulnerables entre el pueblo (Deuteronomio 24:14-15, 17, 22, 27:19) y los Profetas no sólo condenaron el mal proceder de Israel, sino también de aquellas naciones que atropellaban los derechos humanos y pasaban por alto la dignidad sagrada que Dios dio a la vida humana al haberla creado a Su Imagen y Semejanza (Jeremías 22:3; Ezequiel 16:49, 22:6, 7; Amós 1:3-15). La sabiduría de Proverbios nos hace ver que Dios desea que la misericordia y la ayuda por los más desfavorecidos sean características de la humanidad que reconoce a Su Creador, incluso que seamos capaces de alzar la voz por aquellos que no pueden hacerlo (Proverbios 14:31, 31:8). El inicio del ministerio de Jesús estuvo marcado por ese momento crucial en el que al dar lectura del libro de Isaías, dio a conocer que el Espíritu Santo estaba presente en Él para hacer realidad las maravillas del Reino de Dios en favor de más necesitados (Lucas 4:18, 19) e incluso profirió serias palabras de advertencia acerca de nuestra actitud hacia los sufrientes y los pobres (Mateo 25:31-46). Así mismo los Apóstoles tuvieron como parte fundamental de su predicación el advertir a la Iglesia los peligros de olvidarse de testificar la nueva vida en Cristo a través de sus obras de amor con los que menos tienen (Santiago 2:15-17; 1 Juan 2:29, 3:11-18).

Entonces, a la luz de toda esta exposición que Dios nos hace en Su Palabra, ¿qué podríamos concluir acerca de lo que Él espera de Sus Hijos, Su Iglesia? ¿Cómo podríamos vivir centrados en El Evangelio de Jesucristo y transmitirlo fielmente a los demás, con todas sus implicaciones, sin dejar de lado la responsabilidad que tenemos de velar por nuestros semejantes? ¿Será acaso que una nueva vida en Cristo, transformada por el Espíritu, es capaz de entregarse por amor a los demás de la misma forma que Jesús lo hizo por cada uno de nosotros? Un buen punto de partida sería las mismas palabras de la predicación de nuestro Señor Jesucristo: Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo (Mateo 5:16, NVI).

Referencias Bibliográficas

(1) Hofkamp, Daniel (2018) Mukwege, El Nobel que sirve a Dios ayudando a víctimas de violación. URL:http://protestantedigital.com/sociedad/45664/Mukwege_el_Nobel_que_sirve_a_Dios_ayudando_a_victimas_de_violacion Consultado el 20 de Octubre de 2018.

(2) Aldecoa, Xavier (2018). Denis Mukwege Premio Nobel de la Paz 2018, es hijo de un pastor pentecostal. URL:http://www.gacetacristiana.com.ar/denis-mukwege-premio-nobel-de-la-paz-2018-es-hijo-de-un-pastor-pentecostal/ Consultado el 21 de Octubre de 2018.

(3) Santa Biblia, Nueva Versión Internacional (2015). Biblica, Inc.

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El amor de pareja en la tercera edad.

EL AMOR DE PAREJA EN LA TERCERA EDAD.

Cuanta ternura y alegría provoca el observar a una pareja de adultos mayores caminar por la calle tomados de la mano, el amor que se profesan es realmente inspirador; algunos pensamientos en las redes sociales también tienen el mismo efecto: vi una imagen que me hizo meditar mucho en lo ideal y precioso del amor maduro, en la postal se observaba a un anciano peinando a una mujer mayor, con ternura le trenzaba su cabello teniendo en su rostro una hermosa sonrisa y la leyenda que decía al pie de la foto: «Ella quedó ciega, pero él tenía ojos para mirar todavía su belleza, así que con ternura, diario la peinaba».

Así como la postal que acabo de describirles, hay también canciones populares, que, en este mismo sentido, reflejan cómo a pesar de todo, al final lo mejor es estar al lado del amor de tu vida, el escritor Rafael Ferro en su canción «Cómo han pasado los años» comparte estos versos:

Cómo han pasado los años

Cómo cambiaron las cosas

Y aquí estamos lado a lado

Como dos enamorados

Como la primera vez.

Cómo han pasado los años

Qué mundo tan diferente

Y aquí estamos frente a frente

Como dos adolescentes

Que se miran sin hablar.

Los versos de este autor, nos dejan ver una realidad que vive nuestra sociedad, y es que al ser humano le resulta hermoso estar bendecido con el amor, y tener esta bendición en la edad madura, es realmente un regalo de Dios. Nuestro Padre lo menciona diciendo: No es bueno que el hombre este solo. Sin embargo, también es una realidad que al paso de los años cambian muchas cosas: la rutina, el cambio de carácter, las emociones a flor de piel, el considerar «cursi» o ridículo expresar sentimientos a esta edad, hacen que el amor de pareja se deteriore y poco a poco se vaya marchitando.

El amor maduro, es resultado de años de convivencia, de haber pasado por miles de sucesos, algunos difíciles y otros llenos de gozo, y a pesar de todo seguir procurando el bienestar del ser amado. La Biblia nos menciona: Sea bendito tu manantial; y alégrate con la mujer de tu mocedad. Como cierva amada y graciosa corza, sus pechos te satisfagan en todo tiempo; t en su amor recréate siempre (Proverbios 5:18-19, RVA1909). Y en su amor recréate siempre, es aquí en donde se rompen los límites de tiempo, Dios nos dice que es posible, ser amados aun en nuestra vejez.

El escritor Pablo Hoff en su libro «El Pastor como consejero» menciona que hay factores que conducen a la armonía matrimonial y que, por supuesto, provocan ese amor que traspasa los tiempos, entre ellos el respeto mutuo y la comunicación.

El respeto

Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer reverencie a su marido (Efesios 5:33, RVA1909). El respeto es uno de los factores más importantes para la armonía matrimonial. Es tan esencial como el amor, se mantiene el respeto matrimonial tratándose el uno al otro con cortesía, consideración y cariño, que agradable es pedir las cosas por favor y dar las gracias con una voz sincera y amable, la comprensión en los momentos difíciles, cuando hay desánimo o tristeza. Incluso el silencio cuando miramos que desea meditar y estar a solas, forman parte de ese respeto.

Un conferencista anuncio su tema así «¿Cómo puede el marido conseguir que su esposa lo trate como si fuera un rey?» En su discurso, contesto la pregunta diciendo «Tratándola a ella como si fuera una reina».

«Una cosa que quita la confianza y el respeto mutuo entre los cónyuges es criticarse el uno al otro ante otras personas, es una experiencia humillante que produce resentimiento y amargura», dice Tim LaHaye(1)

Nunca, nunca ventile usted las faltas, debilidades o deficiencias de su consorte ante otras personas, no lo critique jamás ante sus amigos o parientes. Si no le gusta el comportamiento de su cónyuge con respecto a algún asunto, debe compartir su actitud solo con dos personas, Dios y su consorte no hay nada que haga que una persona se sienta más menospreciada, que saber que su cónyuge ha sido desleal criticándola ante personas de fuera del hogar.

El resultado de un amor maduro y sincero, es el respeto mutuo. Tiene sus bases en la sabiduría y prudencia cuidando la forma de dirigirse el uno al otro, el cuidado al hablarle, cuando están delante de personas ajenas a la familia, pero también en lo íntimo. No importando la confianza que se tengan por el paso de los años.

El respeto se gana,

no se impone

Una de las formas más hermosas de ganar el respeto de nuestro ser amado, es responder a lo que se espera de mí, el cuidado de los roles que me corresponden dentro del matrimonio produce agradecimiento y acrecienta el amor, porque el saber los sacrificios que hace nuestra pareja en favor del matrimonio y familia, producen admiración, gratitud, pero sobre todo, respeto.

Una mesa limpia y una cena muy cuidadosamente preparada por parte de ella, por ejemplo; o el cumplimiento responsable de la provisión para el hogar, por parte de él. Aunque en esta época muchas parejas tienen que compartir la responsabilidad de la provisión para el hogar y en consecuencia ambos trabajan. Que hermoso es cuando en el hogar, de la misma manera, ambos comparten los quehaceres y la atención de los hijos. Una palabra y un gesto de gratitud es una manera de mostrar el respeto por el esfuerzo que el compañero(a) realiza.

La comunicación

en el matrimonio

de la tercera edad

Un par de ancianos resolvían sus conflictos, dejándose de hablar, a veces uno de ellos pasado el enojo, condescendía con el otro e iniciaba la conversación, y así pasaban su molestia, pero uno de esos días el enojo de la abuela había sido muy grande, así que prolongando por más tiempo su silencio, logró desesperar al abuelo, quien tratando de romper esa situación, le preguntaba una y otra cosa, pero ella no contestaba nada, dándose la vuelta y dejándolo solo. Un día, el abuelo, en un intento desesperado por romper ese silencio, empezó abrir cajones, comenzó por las alacenas, sacando y esculcándolo todo, iba de cajón en cajón, roperos, cocina, todo sacaba, y la abuela solo lo miraba, viendo el desorden tremendo que él hacía, desaforado buscaba, sin encontrar lo que buscaba, hasta que la abuela viendo todo el caos que hacía, intrigada pregunto… ¿Bueno, pues que buscas?, a lo que él contesto: ¡Ya lo encontré! ¡Era tu voz!

Una buena comunicación es poder decir de una forma correcta, prudente y sabia, lo que deseo, la comprensión en las diferencias que tenemos como son físicas, emocionales, mentales, deben ser tomadas en cuenta. Una conversación significativa es aquella en donde con seriedad y cuidado trato con mi pareja mis metas, mis ideales, ilusiones y anhelos, o mis desacuerdos esperando comprensión, pero también entendiendo que de igual manera mi cónyuge tiene las mismas necesidades y que juntos podemos llegar a acuerdos y metas de pareja. Hay mucho de qué hablar al respecto, solo tocaremos algunas bases:

Actitudes que debemos

evitar en la comunicación:

1. Enojarse, defenderse vigorosamente y señalarle sus fallas, no sirve de nada y solo crea resentimiento.

2. Desoír la queja y seguir como de costumbre, le dice a tu pareja que no le escuchas.

3. Sentirse ofendido y limitarse a permanecer callado, es una actitud muy cruel «Los palos y las piedras rompen los huesos, pero el silencio rompe el corazón». El silencio prolongado manifiesta ira vengativa y falta de respeto a la otra persona, es un paso para aislarse de la pareja pues quita el amor que queda en el corazón.

4. Evitar la confrontación, guardar resentimientos no son la solución, nuestro rostro refleja cuando no hemos perdonado y eso lastima mucho a nuestro cónyuge.

Pasos para una buena

comunicación

• Busquen el perdón de Dios y su dirección.

• Pidan la dirección de Dios para no herir.

• Elijan el momento apropiado, dejen pasar el enojo y a solas procuren el bien.

• Hablen con amor, con verdad, con palabras suaves y de cariño.

• Busquen la forma asertiva de decir las cosas.

• Mostrar gratitud el uno con el otro cuando sus quejas sean escuchadas.

La comunicación y el respeto son la base de una relación madura, el amor se fortalece aun cada día más cuando es nuestro Padre Dios quien cuida nuestros labios y nuestro ser de no lastimar a quien más amamos. Dios nos permita mirar que al cuidar de nuestro cónyuge no solo logramos su bien sino también es una forma de darle gracias por permitirnos estar al lado del amor de nuestra vida.

Bibliografia

(1) Tim LaHaye, How to be happy though mamed, 1968, pp 37,38

Pablo Hoff, Editorial vida, «El pastor como consejero», pp 71

Santa Biblia. Reina Valera Antigua (RVA).

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Congreso Nacional Femenil 2018.

Congreso Nacional Femenil 2018. "Mujeres en misión".

Congreso Nacional Femenil

Congreso Nacional Femenil 2018
Nuevo Vallarta, Nayarit.

Al que asistieron mas de 930 hermanas de todo el país, además de invitadas de Estados Unidos, Guatemala, Belice, Perú y Argentina.

Damos gracias a nuestro Dios por la vida de cada una de nuestras hermanas. Y nuestras oraciones para que lo vivido en este evento sea de edificacion y que Su palabra marque significativamente las vidas de cada una de ellas y que experimenten la gracia y el amor de nuestro Dios.
“Iglesia en Misión: al impulso del Espíritu Santo”.

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COMUNICADO CONSEJO EJECUTIVO GENERAL

COMUNICADO CEG 26/10/2018

COMUNICADO CEG 26/10/2018

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SÁBADO ANUAL DEL CMI 2018

SÁBADO ANUAL DEL CMI

Sábado 3 de noviembre «Día Mundial del CMI»
El Congreso Ministerial Internacional (IMC), fue establecido en 1978 con el propósito de unir a la iglesia internacional, apoyar la unidad doctrinal y coordinar su misión evangelística. Ahora tiene miembros en 44 naciones y contactos en más de 100 países.

El sábado mundial anual de IMC se lleva a cabo el primer sábado de cada mes de noviembre. Los participantes aprenden sobre el progreso de la iglesia internacional, tienen la oportunidad de orar por necesidades específicas y entienden cómo pueden participar regularmente. Se alienta a las congregaciones en cada país a recaudar $1 o más por miembro local para apoyar el entrenamiento de liderazgo, el desarrollo de materiales de evangelismo y discipulado para su uso en diversas culturas, y la plantación de iglesias en las regiones del mundo donde tenemos oportunidades.

Los invitamos a participar de esta celebración
Mayor información: http://imc.cog7.org

La actividad consiste en recoger una ofrenda a favor del CMI. Dicha ofrenda puede ser depositada en:

Banco: Banamex
A nombre de: Iglesia de Dios (7º día) A.R.
Sucursal: 786
Cuenta: 35574

Al enviar la ofrenda se debe notificar que es la ofrenda anual para el CMI junto con el nombre de quien la envía al correo: ingresos@iglesia7d.org.mx

Unámonos todos a favor del CMI compartiendo con la iglesia lo que el Señor está haciendo en otras partes del mundo y apoyemos económicamente los trabajos que el CMI está llevando a cabo en la extensión del Reino de Dios en este mundo.

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“VIVE LO QUE CREES” ZONA NORTE

Campamento de Adolescentes ID7 Tamasopo "VIVE LO QUE CREES"

#CreeSiendo

El pasado viernes nos reunimos un grupo de adolescentes, maestros y líderes de los Distritos 3, 4 y 5 para dar inicio a las actividades del Encuentro Interdistrital Zona Norte en el bello lugar de Tamasopo, San Luis Potosí.

Por medio de los talleres, plenarias, cantos, dinámicas y momentos de comunión, Dios tocó la vida de los 402 asistentes, concluyendo el domingo con un compromiso de seguir a Cristo, viviendo realmente lo hemos creído.

Agradecemos el apoyo y trabajo de los hermanos, muchachos y Sobreveedor del Distrito 5 que nos recibieron calurosamente brindando amables atenciones.

¡Que Dios se siga manifestando en la vida de los asistentes! Ahora, nos vemos en Tlalmanalco.

#ViveLoQueCrees
#CreeSiendo

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PASTORAL DE LAS ADICCIONES

PASTORAL DE LAS ADICCIONES

La adicción es una enfermedad o más bien un síndrome constituido por un conjunto de signos y síntomas característicos. La adicción es una enfermedad bio-psico-social con síntomas bien identificables para la cual se han definido criterios diagnósticos médicamente aceptados.
Se dice que hay adicción cuando alguna sustancia, persona, objeto o proceso ha tomado nuestras vidas y sobre el cual no tenemos control.
Las adicciones son distorsiones de las necesidades básicas humanas, como: Sentirse amado, importante, valioso, seguro, con sentido de pertenencia y significado.
Algunos de los síntomas más típicos de la adicción son:
• Daño o deterioro progresivo de la calidad de vida de la persona debido a las consecuencias negativas de la práctica de la conducta adictiva.
• Pérdida de control caracterizada por una práctica compulsiva de la conducta adictiva, lo cual lleva al deterioro de la calidad de vida.
• Negación o autoengaño que se presenta como una dificultad para percibir la relación entre la conducta adictiva y el deterioro personal.
• Deterioro de las relaciones familiares como consecuencia de la práctica continuada de la conducta adictiva.
El origen de la adicción es multifactorial involucrándose factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales. La naturaleza exacta de la adicción continúa siendo motivo de análisis científico y cada día se hacen descubrimientos que nos ayudan a entender esta enfermedad que afecta la calidad de vida de millones de familias a nivel mundial. Los estudios demuestran que existen cambios neuroquímicos involucrados en las personas con desórdenes adictivos y además es posible que exista predisposición biogenética a desarrollar esta enfermedad.
Algunos de los elementos adictivos son:
• Estimulantes: cocaína, anfetaminas.
• Depresores o sedantes: alcohol, barbitúricos (butisol, amytal, y otros).
• Narcóticos: opio, morfina, heroína.
• Alucinógenos: LSD, marihuana, peyote, hongos.
• Solventes: thinner, pegamento, gasolina, aerosol, quita esmalte.

Otros ámbitos en los que se pueden incurrir en prácticas adictivas:
• Sexo
• Comer demasiado
• Pasar mucho tiempo en los videojuegos
• Escuchar música
• Jugar y apostar
• Bailar
• Ver televisión
• Realizar colecciones de manera obsesiva
• Relaciones interpersonales
• La computadora, Internet, redes sociales
• Trabajo
• Estudios
• Teléfono

Cómo detectar si una persona es adicta
La existencia de una experiencia que es buscada con tal ansiedad que la lleva a perder su control psíquico y emocional.

Características de la adicción
• Negación
• Pérdida de control
• Confusión
• Temor
• Depresión
• Sentido de inferioridad
• Centrado en sí mismo
• Falta de dominio propio
• Baja autoestima
• Amargura

La raíz: el desamor, y la propia insatisfacción e infelicidad de la persona.

Principales causas de las adicciones
• Problemas familiares
• Influencias sociales
• Curiosidad
• Problemas emocionales

Observaciones generales:
• La adición es un síntoma de un problema.
• Las adicciones son un anestésico a la fatiga de vivir, un intento de huir de la realidad – hacer diferencia entre fantasía y realidad.

• Es muy común que se junten varias adicciones en una misma persona.
• Los jóvenes adictos se identifican con el término: VACÍO.
• Un adicto no se responsabiliza de sus errores.

La familia es afectada por los desórdenes adictivos de sus miembros en la dinámica de las relaciones, la comunicación y la conducta, todos estos cambian y se hacen disfuncionales como resultado del proceso adictivo. Estos cambios pasan a formar parte de la dinámica de la adicción, produciendo una facilitación de la conducta adictiva.
A estos cambios se les denomina codependencia, la cual se define como la práctica de patrones disfuncionales de relación de manera compulsiva a pesar del daño resultante. La codependencia es un desorden aprendido en respuesta al proceso adictivo, pero puede transmitirse de manera transgeneracional si no es tratado adecuadamente.
El desarrollo de la adicción se facilita por factores sociales. Algunos autores señalan que nuestra cultura contiene creencias y reglas sociales que son disfuncionales y que se constituyen en el núcleo psicosocial de la adicción. Por ejemplo, se fomenta abiertamente el consumo de alcohol; el consumismo y el culto por la imagen en nuestra sociedad, influyen directamente en la predisposición a la adicción.

La recuperación

La recuperación es el proceso mediante el cual la persona adicta interrumpe el deterioro progresivo, típico de este desorden y comienza un restablecimiento constante de las áreas de vida afectadas.

Las metas necesarias en la recuperación son:
1. La abstinencia.
2. El desarrollo de estilos sanos de vida.
3. El crecimiento espiritual

Para lograr estas metas es necesario que la persona en recuperación realice cambios en su forma de pensar y de actuar, así como cambios en sus estilos y patrones de vida. La recuperación va más allá del tratamiento pues la persona en recuperación necesita mantener los cambios logrados de manera permanente, a lo largo de toda su vida.
El resultado de una recuperación satisfactoria es una persona con una calidad de vida en franca mejoría, con estilos de vida más sanos y con un nuevo sentido de su misión vital, así como una mejoría en su forma de relacionarse con los demás.
El DSM-IV (manual de enfermedades mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría) y la Convención Internacional para la Codificación de enfermedades (ICD-10) nos ofrecen algunos criterios.

La adicción es una enfermedad o un desorden que responde positivamente al tratamiento adecuado. Al igual que otros desórdenes de naturaleza crónica, existe una tendencia a la recaída, pero la recuperación es posible. La negación que acompaña y forma parte de esta enfermedad hace que la intervención eficaz sea imprescindible para lograr la interrupción del proceso patológico.

El tratamiento consiste en una serie de intervenciones estructuradas dirigidas a lograr apoyar la recuperación de la persona hacia una mejor calidad de vida.
Existen varios niveles de tratamiento que están disponibles en la comunidad, a saber:
1. Tratamiento ambulatorio: el paciente participa de manera simultánea mientras continúa con su trabajo y su vida cotidiana sin aislamiento.
2. Tratamiento hospitalario: el paciente es aislado dentro de un ambiente hospitalario, para el manejo de la desintoxicación o para facilitar el despegue de la recuperación, evitándose las situaciones de susceptibilidad de manera temporal.
3. Tratamiento residencial: que consiste en la participación más o menos prolongada en un ambiente de comunidad terapéutica donde el paciente convive con otras personas en recuperación.
Es importante la evaluación individualizada de cada caso, que permita decidir cuál es la alternativa de tratamiento que mejor se acomode a las necesidades de la persona en tratamiento. La evaluación, el diseño de planes y el tratamiento propiamente dicho debe ser supervisado por personal de salud entrenado, tal como en cualquier otro problema de salud.

Rehabilitación y restauración

• Rehabilitación: el abandono del consumo.
• Restauración: la transformación de las conductas personales que provocaron la esclavitud a la adicción. Pasos en la restauración
• Identificar las causas de la adicción y la raíz del problema.
• Precisar el tipo, frecuencia y grado del daño en la adicción.
• Concientizar sobre el deseo de cambiar.
• Incluirle en un proceso terapéutico.
• Restaurar áreas dañadas.
• Crear una red de apoyo.
La codependencia
• Excesiva y a menudo inapropiada preocupación por las dificultades de alguien más.
• El codependiente suele olvidarse de sí mismo para centrarse en los problemas del otro.
• El co-dependiente olvida sus propias necesidades, y cuando la otra persona no responde como el codependiente espera, éste se frustra, se deprime e intenta controlarlo aún más.
• El codependiente busca generar, en el otro, la necesidad de su presencia, y al sentirse necesitado cree que de este modo nunca lo van a abandonar. Los codependendientes son las personas (amigos, padres, parientes, cónyuges, hijos u otros) que conviven con un adicto con la finalidad de rescatarle de la soledad, el aislamiento y el dolor. El término codependencia se empezó a utilizar a mediados de la década del 70 asociado a los familiares de alcohólicos, definiendo al codependiente como el compañero (a) de un dependiente.
Perfil del codependente
• Falta de identidad propia
• Baja autoestima
• Represión
• Obsesión
• Control
• Negación
• Comunicación pobre
• Límites débiles
• Poca confianza
• Ira
• Comportamientos compulsivos

Síntomas

• Necesidad de ser aceptados más de lo saludable.
• Sensación de pérdida de identidad, a veces la persona no sabe quién es o qué quiere.
• Congelación de sentimientos por miedo a herir a los demás.
• Reacciones desmedidas que desconciertan y confunden.
• Incapacidad de disfrutar por estar demasiado comprometidos con los demás.
• Preocupación exagerada por los demás hasta hacerse daño.
• Incapacidad de permitir que los demás vivan las consecuencias de sus actos.

La recuperación

• Aceptar que se tiene un problema
• Desapegarse del objeto satisfactor.
• Pensar y actuar con congruencia
• Mantener el control de sí mismo
• Valorar su pasado
• Vivir su propia vida. Hacerse cargo de sí mismo
• Enamorarse de usted mismo
• Viva el proceso de duelo
• Controle su pensamiento
• Póngase metas
• Aprenda a comunicarse

Enfoque pastoral

Doce pasos y sus comparaciones bíblicas:
1. Admitimos que no teníamos el poder sobre nuestras adicciones y comportamientos compulsivos, que nuestras vidas llegaron a ser inmanejables.
Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo (Romanos 7:18, NVI).

2. Llegamos a creer que un poder más grande que nosotros podía restaurarnos a la cordura.
Pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad (Filipenses 2:13, NVI).

3. Tomamos la decisión de entregar nuestra voluntad y nuestras vidas al cuidado de Dios.
Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (Romanos 12:1, NVI).

4. Hicimos una búsqueda y un audaz inventario moral de nosotros.
Hagamos un examen de conciencia y volvamos al camino del Señor (Lamentaciones 3:40, NVI).

5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestros pecados.
Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros para que sean sanados (Santiago 5:16, NVI).

6. Estuvimos completamente listos para que Dios removiera todos nuestros defectos de carácter.
Humíllense delante del Señor, y él los exaltará (Santiago 4:10, NVI).

7. Humildemente le pedimos que quitara todas nuestras deficiencias.
Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad (1 Juan 1:9, NVI).

8. Hicimos una lista de todas las personas que habíamos dañado y estuvimos dispuestos a enmendar todo el mal que les habíamos causado.
Traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes (Lucas 6:31, NVI).

9. Hicimos arreglos directos con las personas cuando fue posible, excepto cuando eso podría dañarles a ellas o a otras.
Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda (Mateo 5:23-24, NVI).

10. Seguimos haciendo un inventario personal y cuando nos equivocamos rápidamente lo admitimos.
Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer (1 Corintios 10:12, NVI).
11. A través de la oración y la meditación buscamos mejorar nuestra relación con Dios, orando sólo para conocer de Su voluntad para nosotros y poder para llevarla a cabo.
Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza (Colosenses 3:16a, NVI).
12. Habiendo tenido una experiencia personal como el resultado de estos pasos, intentamos llevar este mensaje a otros y practicar esos principios en todas nuestras áreas.
Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado (Gálatas 6:1, NVI).

Oración de Serenidad

Dios, concédeme la serenidad
Para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
El valor para cambiar las cosas que sí puedo cambiar,
Y la sabiduría para conocer la diferencia.
Viviendo un día a la vez;
Disfrutando un momento a la vez;
Aceptando la dificultad como el camino hacia la paz;
Tomando, como Jesús lo hizo,
Este mundo pecador tal cual es,
No como sería;
Confiando que Tú harás que todo salga bien
Si me entrego a Tu voluntad;
Para que sea razonablemente feliz en esta vida
Y sumamente feliz contigo por siempre en la eternidad.
Amén.

(Reinhold Niebuhr)
Para aprender más:
• Baker, John. «Celebremos la recuperación». Editorial Vida.
• Clinebell, Howard. «Understanding and counseling persons with alcohol, drug and behavioral addictions» Abingdom Press.
• Montagano, Darío Hernán. «Se puede dejar». Editorial Sagepe.
• Warren, Rick. «Celebremos la recuperación. Aplicación del mensaje».

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